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martes, 29 de enero de 2013

La imagen que tenemos de Elizabeth Bennet




Cuando leemos un libro, nuestra mente se encarga de idear a los personajes según las características que nos describe el autor. Pero, cuando la obra es llevada al cine o a la televisión, es difícil no relacionar el personaje literario con el presentado en la pantalla.

Orgullo y Prejuicio fue llevado a la Tv y al cine en varias oportunidades, pero la más famosa de sus versiones es la del 2005, una película dirigida por Joe Wright, con un guión desarrollado por Deborah Moggach, y con las actuaciones de Keira Knightley en el papel de Elizabeth y Matthew Macfadyen en el papel de Darcy.

En esta entrada me gustaría hablar de Keira, una actriz que fue elegida para el papel gracias a que su personalidad estaba en consonancia con la Elizabeth Bennet creada por Jane Austen dos siglos atrás. Aquí les presento los rasgos más resaltantes de la intérprete. 


Keira Knightley es una actriz inglesa que nació en Teddington, en el año 1985. Alcanzó su primer éxito dando vida a Jules en Quiero ser como Beckham (2002), una joven con una contagiosa afición por el fútbol. Luego fue mundialmente conocida gracias a la trilogía Piratas del Caribe (2003, 2006, 2007). Pero fue por su aparición en la película Orgullo y Prejuicio (2005) que logra el reconocimiento de la crítica por primera vez, siendo nominada a los Globo de Oro y al Oscar por su interpretación de Elizabeth Bennet, trabajo que catapultó su carrera al éxito.

Fue elegida como la actriz de películas más glamurosa por la revista Glamour en 2004, y en 2007 la mujer más bella de Gran Bretaña, según la encuesta de la cadena televisiva ITN. Ha sido portada de prestigiosas revistas como Vogue, Elle, Vanity Fair o Cosmopolitan, que la han incluido en numerosas ocasiones entre las mejor vestidas. Ocupa el segundo lugar en la lista de los británicos menores de treinta años más ricos, con una fortuna estimada de 30 millones de libras. En el podio le acompañan los también actores Daniel Radcliffe, Emma Watson y Robert Pattinson.

Keira confiesa que al principio, tuvo sus dificultades para convencer al director inglés Joe Wright de que le diera el papel, porque éste la consideraba demasiado guapa. El fuerte carácter del personaje está presente en su interpretación y saca a relucir una amplia gama de emociones para Elizabeth que la hacen más compleja y frágil.  Una labor hecha por su comprensión del tipo de mujer que imaginó Austen y que la inglesa Deborah Moggach retrata tan bien en su guión. En una oportunidad la actriz declara haber llorado al leer el guión de la película, al notar la sensibilidad reinante en las líneas de cada escena.

El director Joe Wright reconoce: “Al principio no me había planteado utilizar a una actriz tan bella como Keira. Buscaba a alguien que no fuera convencional, que fuera inteligente e incluso difícil. Pensé que no debía ser fácil vivir con Lizzy, que tiene ideas muy suyas y lo cuestiona siempre todo… Cuando conocí a Keira, me di cuenta enseguida de que siempre lo cuestiona todo, incluso a sí misma. Tiene mucha energía y un gran sentido del humor. No dejó de sorprenderme durante el rodaje. ¿Qué se busca en un actor? Que tenga pensamientos originales, que esté dispuesto a poner todo el corazón en lo que hace y que sea capaz de escuchar a los otros actores. Keira hizo todo eso y, además, el trabajo no le asusta”.

En una entrevista realizada con motivo de su nominación al Oscar y mientras rodaba las últimas películas de Piratas del Caribe, da su opinión sobre la obra de Austen (tomada de http://www.elmundo.es/metropoli/2006/02/10/cine/1139526008.html):


¿Por qué una historia escrita en 1797 mantiene tanta actualidad?
Tiene su lógica. Se trata de la lucha de un puñado de chicas que deben pelear por su corazón, su felicidad y su puesto en la sociedad cuando sólo se espera de ellas que protagonicen matrimonios de conveniencia. ¡Y lo tienen difícil, porque poseen la clase requerida, pero no el patrimonio! Así que les espera la peor de las maldiciones: convertirse en solteronas, considerado entonces una peste social.

¿Hay algo de Elizabeth en Keira?
Mucho, mucho. A veces, a mi pesar, porque me busco problemas… Soy independiente y fuerte, aunque a menudo flaqueo cuando siento dudas. También tengo defectos, como Elizabeth, porque soy humana. Ésa es la grandeza del libro: cualquier mujer de cualquier época se ve reflejada en él, aunque su peripecia ocurra a finales del siglo XVIII.


En el Interview realizado para promocionar la película confiesa: “Estaba aterrorizada por hacer el papel de Lizzie Bennet, porque este libro es el favorito de muchas personas y muchas mujeres creen que, de alguna manera son como ella. Había que trabajar muy duro y hacerlo lo mejor posible. Los Bennets forman un grupo fantástico, fue realmente fantástico. Me encantan todas las escenas con Matthew. Uno tiene la sensación de que ahí está la verdadera historia, es electrizante. Es una historia de amor increíble. ¿Quién sabe lo que pasó? Solo puedo decir que todo es maravilloso de una manera ridículamente romántica y que no quiero que sea de otra forma”.

Y en relación a la interpretación de Matthew Macfadyen como Fitzwilliam Darcy opina: “Cuando fui a hacer una prueba con Matthew, me quedé de piedra, no conseguía articular una frase. Le miraba y pensaba: ‘¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el actor que entró?’ Se había convertido en Darcy, las escenas fluían… Matthew es un hombre sexy al estilo de Richard Burton, con un toque de Alan Rickman… Hacía falta una belleza un poco tosca para Darcy, un hombre que recorre campos, que trepa a los árboles y que cuida de sus propiedades. Matthew lo lleva en la cara pero, a la vez, parece muy vulnerable. Darcy es muy frío a primera vista, pero Matthew, con su tierna masculinidad, aporta algo más al personaje”.



¿Consideras que fue un gran acierto entregar el papel de Elizabeth Bennet a esta actriz?

Espero hayan disfrutado del aporte.
Jonaira Campagnuolo


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lunes, 28 de enero de 2013

200 años


"Es reconocida como verdad absoluta aquella que afirma que un hombre soltero dueño de una gran fortuna ha de sentir algún día la necesidad de casarse"

Con esa frase, o cualquiera de sus variaciones, se da inicio a una de las novelas más importantes de la literatura romántica. Una que ha traspasado las fronteras del tiempo, y que aún a 200 años de su publicación, sigue cautivando a centenares de personas en todo el mundo.

Jane Austen solo tenía 20 años cuando escribió Orgullo y Prejuicio. Para aquel entonces compartía la habitación con su hermana y escribía en simples cuadernos.  La obra recibió en un comienzo el nombre de "Primeras impresiones". Pero tuvieron que pasar muchos años para que ésta viera la luz y se convirtiera en lo que es actualmente.

Jane volvió a revisar el manuscrito entre 1809-1810 y posteriormente en 1812. Para que finalmente fuese publicada el 28 de enero de 1813.

Hoy, hace 200 años.


Resulta inminente que la forma en que está relatada la novela nos hace querer experimentar un poco de todo aquello. Ese juego entre personajes que no hace más que transportarnos de página en página, ansiando un nuevo encuentro entre los protagonistas. Viendo como sus sentimientos evolucionan, pero sin poder confesarlos aun.

Personalmente creo que en aquellos años, los sentimientos eran mucho más valorados que en la actualidad. Debe ser por eso que esta historia gusta tanto. Los personajes están retratados de tal forma que puedes experimentar lo que ellos están sintiendo. Y existe una variedad de ellos, por lo que te puedes identificar con alguno sin problema.

En aquellos años amabas y amabas. Eso era todo. Puede ser que no se diera la casualidad de que te casaras con el hombre de tus sueños y eso te trajera una vida no tan agradable. Pero cuando eras soltera y amabas, dabas rienda suelta a todos esos sentimientos que te invadían cada vez que aquella persona querida estaba cerca. Todo se reducía a aquello.

Ojalá Jane Austen hubiese podido experimentar lo que ha sucedido con su obra 200 años después de su publicación. Sin duda, sus palabras han llegado a miles de personas y lo seguirán haciendo, de seguro.


Les quiero preguntar a ustedes, lo que deseen compartir en este importante aniversario de Orgullo y Prejuicio.




No olviden revisar los artículos publicados en Escribe Romántica por el Aniversario:


 Connie S. Black
Aspirante a Escritora
Coolaboradora en Escribe Romántica
Sitio Web: Connie S. Black

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viernes, 25 de enero de 2013

La mujer en Orgullo y Prejuicio


Por Cristina Velvet



Jane Austen vivió en una época en que las mujeres tenían que ser agradables, sumisas, casarse con un hombre, cuidarle, cuidar de la casa y cuidar de los hijos. Sin duda, éste era el estereotipo de “mujer perfecta” en aquellos años, y si bien la mayoría de la sociedad no cuestionaba los roles asignados, la joven Jane no se vio obligada a cumplirlos –en parte porque su familia estaba bien económicamente– y, además, se mofó un poco de ellos en sus obras. La más conocida, sin duda, es Orgullo y prejuicio.
 
Elizabeth Bennet es la máxima heroína de esta autora y se podría considerar su reflejo, porque aunque provenga de una familia bastante pobre, quiere casarse sólo por amor, aunque ello signifique morir soltera y sumida en la miseria. Lizzie es una mujer fuerte y decidida que, como vemos en la novela, se desenvuelve con facilidad entre la clase alta. No se deja pisar por la arrogante Caroline Bingley, tan altiva y siempre mirando por encima de su hombro, e incluso se niega a casarse con el señor Collins aunque éste le solucionara la vida, económicamente hablando, claro.
 
Sin embargo, no todos los personajes son como nuestra querida Lizzie, y no hace falta ir mucho más lejos de la propia familia Bennet. Jane es la hermana mayor, dulce, tímida y también sueña con el amor, aunque no es tan fuerte como la protagonista. Sin duda, tanto Jane como Elizabeth son las Bennet más culturizadas y que, quitando sus ropas, podrían pasar por miembros de la alta sociedad inglesa. Su tendencia a pensar que todo el mundo tiene buenas intenciones la hace más manejable que Lizzie.
 
 
Kitty y Lydia son las hermanas menores y también las más alocadas. Cuando tienen un oficial cerca no disimulan su coqueteo ni su deseo de convertirse en la futura esposa de tal o cual. Lydia es la más arrogante y desagradecida de las Bennet, y parecida a su madre y a la mujer de la época –aunque con demasiado afán de llamar la atención–, porque casarse “con su querido Wickham” es lo mejor que le ha pasado en la vida.
 
Kitty es, simplemente, la sombra de Lydia, con menos personalidad, aunque con el mismo deseo de ir detrás de los oficiales. Parece que al final, después de la boda de Lydia, se calma y madura, convirtiéndose en una señorita “casable”, todo un orgullo para su amada madre.
 
Mary es la hermana que menos conocemos de la novela. Sabemos que es muy diferente a los otros miembros de su familia, que en todo momento quiere mostrar su inteligencia y sus dotes con el canto y el piano, aunque en prácticamente todos sus intentos hace el ridículo. Y es la única que queda embelesada con la presencia del señor Collins, detalle que hace que el lector efectivamente la vea como “un poco rara”. Mary quiere acercarse al modelo de esposa perfecta, pero en muchos intentos falla estrepitosamente, ya sea diciendo una frase fuera de lugar o desafinando en un acto de sociedad.
 
La señora Bennet es, posiblemente, la mujer de esta historia que más se acerca al estereotipo de la mujer pobre de la época de Jane Austen –junto a Charlotte Lucas–: su objetivo en la vida es casar a sus hijas con un hombre con más dinero que ellas. El amor no le parece importante, porque una mujer “debe aprender a respetar a su marido”, cuidarle, no es necesario que le ame. En este sentido, se parece a la mejor amiga de Lizzie, Charlotte, que se casa con el señor Collins porque le da una casa y le permite dejar de depender de sus padres. No le ama, simplemente cumple el papel que le ha sido asignado como ama de casa.
 
Caroline Bingley y Lady Catherine de Bourgh pertenecen a la alta sociedad, y creen que eso les da derecho a menospreciar a los menos privilegiados. Caroline parece amable, pero en sus venas no corre sangre, sino puro veneno, y no duda en morder a quien sea para ridiculizar a las Bennet y conseguir sus propósitos: que su hermano olvide a Jane y que el señor Darcy se case con ella. Sin embargo, cumple los requisitos necesarios que una buena mujer de la época debía tener, o eso dice ella: sabe cantar, dibujar, tocar el piano, etc. Lady Catherine es como Caroline, con unos años más, más fortuna y más prepotencia. Tiene la certeza de que se debe alabar y complacer a su persona, y pobre del que le lleve la contraria… porque le menospreciará hasta límites insospechados. Desde el primer momento se hace evidente que Lizzie y Lady Catherine no se llevarán bien: la aristócrata ha encontrado la primera persona que no se doblega ante su presencia, y eso la encoleriza que da gusto. Deseosa de casar a su hija con el rico señor Darcy y amante de todas las buenas cualidades de las jovencitas de la alta sociedad, es otro claro ejemplo de cómo debía ser una mujer rica en los siglos XVII y XVIII.
 
Resumiendo, en Orgullo y prejuicio, Jane Austen nos presenta una sociedad dual: una con mujeres dependientes y domésticas, y otra de con mujeres fuertes e independientes. A mi parecer, esta obra fue escrita para denunciar de forma satírica lo que en aquella época se consideraba ideal: casarse por conveniencia económica. Jane Austen creyó en el amor verdadero –aunque no llegó a casarse–, y sus protagonistas y heroínas no podían ser menos que ella.
 
Cristina Velvet

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jueves, 24 de enero de 2013

Conclusiones de una Lectura Conjunta del libro Orgullo y Prejuicio





Hace algunos meses la administradora del blog ZONA EXCENTRICA, Judith, organizó una lectura conjunta del libro ORGULLO Y PREJUICIO de Jane Austen, en la que participaron varias lectoras y bloggeras. Aquí tienen algunas impresiones sobre la lectura realizada.




Impresiones de una Lectura Conjunta.

El año pasado, más precisamente en junio de 2012,  tuve la idea de organizar una lectura conjunta para mi blog, al ser la primera tenía ganas de que fuera con una novela que lo marcara, que furea especial. Y qué mejor hacerlo con una historia clásica que muchos ya conocen y que expresan su más ferviente admiración como lo es Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

Pero la verdad era que nunca la había leído y sabia de muchas blogueras,  incluso, la había releído más de una vez. Al principio me daba algo de miedo, aunque a su vez estaba segura de que no me defraudaría.

Y pues no me había equivocado, fue realmente muy grato conocer esta gran obra con dosis de intriga, romance y dimes y diretes en una familia sumamente particular y a su vez, como muchas.


Algunas de sus impresiones fueron:


Cuando empecé a leer y me encontré con una narración tan espesa y complicada para mí, ya que no estoy acostumbrada a ésta clase de lecturas, me empezó a dar miedo y se me hacía muy pesada. Leía y leía, pasaban las horas pero no pasaban las páginas, me desesperaba yo sola pensando en que tenía que devolver el ejemplar a la biblioteca, que la lectura conjunta terminaba en un mes y que no iba a llegar, pensé incluso en dejarlo cuando solo llegaba a la página 122, pero decidí darle y darme una segunda oportunidad gracias a todo el apoyo de mis seguidores, y que bien que hice. Una vez que pasada la página 150 me empezó a enganchar, hasta tal punto de leer todo lo que me quedaba en dos días.

Al final lo he devorado y una vez habituada a la forma en que la obra está escrita me fue muy fácil entender todo lo que en cada página sucedía.

Bichin del Baúl de lasLetras.




El libro se mueve entre prejuicios, orgullo y sobre todo malentendidos, lo cual solo hace reflejar lo absurdo de ciertos convencionalismos sociales que no permiten que se pueda actuar de una forma natural, sino más bien haya que leer constantemente entre líneas las reacciones, los gestos y las palabras de las personas dentro de esa sociedad. O que se juzgue positivamente, como en el caso de Wickham, más una facilidad de moverse con soltura entre la gente, que un carácter integro, aunque en principio resulte altivo como en el caso de Darcy. Porque se da más credibilidad a aquel que resulta más simpático o que mejor sabe venderse.

Orgullo y prejuicio es un libro que debe ser leído y que no se ha convertido en un clásico por que sí, sino porque tiene consistencia, una historia que acabará conquistando, y un reflejo de una sociedad rígida y de clases que Austen pone en evidencia.



Mi opinión:

Ya entiendo el significado de clásico, estamos frente a una obra que al ser de época no deja de atraparte y sorprenderte gratamente.

No es solo una historia de amor, es mucho más que eso, estamos frente a una sociedad de la cual las apariencias lo eran todo, el matrimonio en vez de ser algo con sentimiento y corazón, está basado en el interés económico.

No me fue difícil la lectura, pensé que se me volvería pesada pero se comprende perfectamente, no encuentras momentos en que te cueste comprender lo que sucede o sus descripciones.

Una historia que nos adentra en un mundo de sensaciones que a pesar de sus 200 años no puedes dejar de leer.

Diálogos exquisitos, paisajes muy bien narrados sin profundizar demasiado, personajes bien desarrollados, una narrativa que no tiene nada que envidiarle a las novelas actuales y una historia que te atrapa y que va madurando página por página.

Una mirada muy irónica de la sociedad británica de finales del 1800.

En definitiva, un clásico que no te puedes perder.



Pueden leer más reseñas en MusasCuenteras y Kika283Books.



Es increíble que una historia que se contara hace 200 años tenga tanta vigencia, tanta similitud en ciertos puntos en nuestra sociedad actual.  Austen ha sido toda una mujer arriesgada en una época tan “correcta”, pero no por eso fuera de lugar.

En un plano donde los hombres debían ser los héroes y las damas las sumisas, Austen los transforma en lo que son, seres reales, con sus virtudes y defectos, con una sociedad interesada pero en donde el amor lo puede por sobre todas las apariencias.

Un estilo virtuoso a la hora de narran donde nos va sumergiendo en las frivolidades y pensamientos de personajes tan diferente y atrayentes que no te dejan indiferente, paisajes atractivos y bien detallados que nos brinda una época de costumbre, emociones, amoríos y realidad.

Vale la pena que todo amante de la lectura conozca tan apasionante obra.

Judith, administradora del blog literario Zona Excéntrica.

Muchas gracias a JonairaCampagnuolo por invitarme a participar de este gran festejo y a Escribe Romántica por organizarlo!




Jonaira Campagnuolo
http://desdemicaldero.blogspot.com

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martes, 22 de enero de 2013

CONSEJOS PARA LA MODA AUSTERIANA

Por Loly P.
 
 
Enero 28, 1813.
Londres

Queridas damas de la sociedad inglesa de este buen año de 1813. Sería mucho pedir que los sastres de la French parasen por un tiempo de modificar la moda de le femme en honor a esta cansada y atribulada modista de Londres.

Pero es mucho pedir, amadas señoras, por lo que es de mi intención ayudarlas a saber cumplir con los modestos dictados de la moda centrándome en un especial cuidado en instruir a nuestras más jóvenes flores de nuestro jardín que pronto harán su debut; con lo que veré de gran interés incluir nociones para el vestir del buen marido.

Como dama de alta andadura en estos menesteres solo puedo decirles que comenzaré con las féminas, principal razón de este merecido manual que sin duda le ayudará a más de una a cumplir debidamente en los respectivos eventos de sociedad.

Son tiempos de grandes cambios en nuestros amados armarios, y es por ello que debemos tener siempre presente el conocer los tejidos de nuestras adoradas prendas con el fin de saber tratarlas como las joyas que son.

Los tejidos que se llevan para esta temporada serán en primer lugar el algodón, imprescindible para dar un paseo en Piccadilly en un buen día de sol. No olvidar un elemento indispensable como es el chal de cachemira para los días más fríos de nuestra amada tierra. Dejaremos para las reuniones en sociedad la muselina, una tela fresca y elegante que junto a unos guantes largos dará un toque de distinción.

En cuanto a las formas, queridas damas, recordar que las cinturas altas que tanto adoran los modistos franceses quedarán bien definidas con un bello adorno bajo nuestros firmes pechos, cubriendo siempre la parte correspondiente al final del corpiño bajo nuestro pecho y nunca más abajo. En cuanto al adorno es a buen gusto aconsejar un sencillo lazo para los días más relajados, sin olvidar que el color debe estar en armonía con nuestro tono de piel; ya que el escote, tanto si es redondo o cruzado, no deberá parecer el eslabón perdido entre nuestra cintura y nuestro cuello.

Para los cabellos, aconsejo recogidos con elegantes tirabuzones que estilizan la belleza al más puro estilo grecque, que podremos adornado con cintas y otras chucherías que las mujeres vemos bien en ponernos, aunque más de una vez he gritado de terror al ver alguna que otra dama con sobrecargados adornos a fin de llamar la atención. Algo que ciertamente lograron a coste de mi horrorizado corazón.
 


Para el buen vestir masculino, estos tiesos y presumidos sastres ingleses han sabido demostrar a los recargados franceses que la moda del buen galán es sin duda de origen inglés.

Han sido bravamente criticados nuestros hombres vestidos con colores sobrios, pero quien no sería sobrio frente a un papagayo francés.

No hay nada más bello a ojos de una dama que precie su vista, que un caballero bien vestido. Y bien cierto que es este hecho que expongo, pues estando tomando un té –permítanme la aventura- en casa de mi buena amiga escuché que dos de los caballeros más preciados por la sociedad londinense abandonaron Londres para pasar una breves días en las afueras de la atribulada ciudad. No diré sus nombres a modo de respetar su identidad, aunque más de una dama sabrá a quienes me refiero.

Como bien dijo una sabía dama “es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”; por lo que jóvenes damas no desperdicies la ocasión de conocer los buenos dictados de la moda masculina.

No hay nada más perfecto que un hombre vestido elegantemente con frac de paño que tan elegante hace la figura masculina, sin olvidar que deberá ser del mismo color que los pantalones que a buen acierto han tenido de imponer.

Frente a la sobriedad del traje hay que destacar los caprichos masculinos, tanto en colores como en bordados, que los caballeros consideran imprescindibles para sus adorados chalecos.

Recordar, para cuando seis abnegadas esposas, que la ropa de un hombre respetable ha de estar siempre impecable, partiendo desde el pañuelo que tan elegantemente adorna su cuello, como las botas o zapatos que terminan su atuendo.
 



Loly P.


NOTA DE LA AUTORA

En la web podréis encontrar información sobre la moda durante la época de Jane Austen. Os aconsejo los siguientes términos para utilizar en el buscador:

  • Orgullo y Prejuicio, vestidos y peinados.
  • Moda durante la Regencia.
  • Moda Neoclásica.
  • Moda Época Imperial.



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lunes, 21 de enero de 2013

El secreto del éxito del Jane Austen






¿Quién no ha soñado alguna vez (aunque sea en la infancia), haber vivido en la época de la Regencia? Caminar por jardines amplios, llenos de un verde imposible y de flores inimaginables; casas y salones elegantes, decorados con suma pulcritud; atuendos de princesa, de guantes blancos, peinados recatados y llenos de encajes; y sobre todas las cosas, hombres atractivos, soberbios, fuertes, leales, honorables, capaces de poner mano dura ante cualquier adversidad, pero tomar con delicadeza la mano de una dama al invitarla a bailar, o besar con cierto recato (y hasta con disimulado atrevimiento) los nudillos de una hermosa mujer por la que están prendidamente enamorados, mientras ocultan sus sentimientos por su marcado orgullo.

¿Cómo somos capaces de idear esos escenarios en nuestra mente? Gracias a que alguien, alguna vez, lo detalló y nos permitió dar una mirada a un tiempo lleno de romanticismo.

Las novelas de Jane Austen nos trasladan a esos parajes de ensueño. Y no lo hace porque haya investigado sobre el tema y se documentara durante años sobre la época, sus costumbres y manías. Ella vivió en ese tiempo, asistió a esos bailes, vistió esos trajes, conoció a hombres como los que describe en sus novelas. Jane Austen es simplemente, un referente. Ella narró las tradiciones de su época, los paisajes de su tiempo y los rostros de su gente. Por eso, se nos hace tan fácil imaginar esos escenarios y personajes.

Austen lo que hizo, fue describir la realidad del mundo en el que vivía. Podemos apreciar la belleza de los espacios, la rectitud de las reglas sociales imperantes, pero también la debilidad de espíritu, las imperfecciones, las injusticias y las equivocaciones; si bien diríamos que en esta época sucede igual, antes era más notoria porque era “obligatorio” ser correcto.

La autora fue una de las primeras en demostrar que la novela romántica no debe soportarse de personajes estereotipados, perfectos y de carácter imperturbable. Los héroes no siempre hacen las cosas bien. Jane nos muestra a personajes reales, llenos de virtudes, errores y pensamientos confusos pero justificables. Es por ello que sus novelas, a pesar de haber sido publicadas hace doscientos años, son actuales. Ella muestra la fantasía del amor a través de una realidad palpable. Podemos soñar teniendo los pies en la tierra, es la principal característica de su estilo.

No exagera ni distorsiona para argumentar una escena, no nos ahoga con sensualidades innecesarias; podemos engancharnos a su novela y sentir en la piel lo que experimentan los personajes gracias a la detallada descripción de emociones. Ella no dice “él se enamoró”, logra que nosotros mismos lleguemos a esa conclusión a través de la narración de los hechos.

Para ello se basa en la realidad de una personalidad. Es chocante leer que cierto personaje es un hombre prepotente, letal, dominante e iracundo y luego, verlo llorar por los rincones y no tener capacidad de decisión, solo por estar enamorado. Jane Austen nos enseña que el amor no degrada, saca lo mejor de nosotros, si nos cambia es para bien, fortalece nuestras virtudes (aunque para ello sea necesario cometer errores). En ORGULLO Y PREJUICIO, tanto Elizabeth como Darcy, logran superar sus defectos con calma, con ayuda de la convivencia y guiados por las directrices del tiempo y del espacio donde se desenvuelven.

Es una historia antigua, cuyo argumento podría ser ambientado en esta época gracias a que la autora se mantuvo fiel al comportamiento de sus personajes, según el temperamento que les dibujó. Y por la ferviente exactitud de las costumbres de su tiempo. No fue necesario que presionara ni desvirtuara algún elemento para llegar a un final feliz, lo alcanzó con paciencia, dejándonos un claro mensaje de esperanza.

Si vamos a romper las reglas, lo primordial es conocerlas, pero también considerar las propias limitantes que nuestro carácter nos otorga. De esa manera lograremos una historia creíble y atractiva, donde el lector pueda identificarse con el personaje sin inconvenientes, aunque la trama contenga ciertos elementos fantásticos.

¡Feliz inicio de semana!
Jonaira Campagnuolo


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