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viernes, 25 de enero de 2013

La mujer en Orgullo y Prejuicio


Por Cristina Velvet



Jane Austen vivió en una época en que las mujeres tenían que ser agradables, sumisas, casarse con un hombre, cuidarle, cuidar de la casa y cuidar de los hijos. Sin duda, éste era el estereotipo de “mujer perfecta” en aquellos años, y si bien la mayoría de la sociedad no cuestionaba los roles asignados, la joven Jane no se vio obligada a cumplirlos –en parte porque su familia estaba bien económicamente– y, además, se mofó un poco de ellos en sus obras. La más conocida, sin duda, es Orgullo y prejuicio.
 
Elizabeth Bennet es la máxima heroína de esta autora y se podría considerar su reflejo, porque aunque provenga de una familia bastante pobre, quiere casarse sólo por amor, aunque ello signifique morir soltera y sumida en la miseria. Lizzie es una mujer fuerte y decidida que, como vemos en la novela, se desenvuelve con facilidad entre la clase alta. No se deja pisar por la arrogante Caroline Bingley, tan altiva y siempre mirando por encima de su hombro, e incluso se niega a casarse con el señor Collins aunque éste le solucionara la vida, económicamente hablando, claro.
 
Sin embargo, no todos los personajes son como nuestra querida Lizzie, y no hace falta ir mucho más lejos de la propia familia Bennet. Jane es la hermana mayor, dulce, tímida y también sueña con el amor, aunque no es tan fuerte como la protagonista. Sin duda, tanto Jane como Elizabeth son las Bennet más culturizadas y que, quitando sus ropas, podrían pasar por miembros de la alta sociedad inglesa. Su tendencia a pensar que todo el mundo tiene buenas intenciones la hace más manejable que Lizzie.
 
 
Kitty y Lydia son las hermanas menores y también las más alocadas. Cuando tienen un oficial cerca no disimulan su coqueteo ni su deseo de convertirse en la futura esposa de tal o cual. Lydia es la más arrogante y desagradecida de las Bennet, y parecida a su madre y a la mujer de la época –aunque con demasiado afán de llamar la atención–, porque casarse “con su querido Wickham” es lo mejor que le ha pasado en la vida.
 
Kitty es, simplemente, la sombra de Lydia, con menos personalidad, aunque con el mismo deseo de ir detrás de los oficiales. Parece que al final, después de la boda de Lydia, se calma y madura, convirtiéndose en una señorita “casable”, todo un orgullo para su amada madre.
 
Mary es la hermana que menos conocemos de la novela. Sabemos que es muy diferente a los otros miembros de su familia, que en todo momento quiere mostrar su inteligencia y sus dotes con el canto y el piano, aunque en prácticamente todos sus intentos hace el ridículo. Y es la única que queda embelesada con la presencia del señor Collins, detalle que hace que el lector efectivamente la vea como “un poco rara”. Mary quiere acercarse al modelo de esposa perfecta, pero en muchos intentos falla estrepitosamente, ya sea diciendo una frase fuera de lugar o desafinando en un acto de sociedad.
 
La señora Bennet es, posiblemente, la mujer de esta historia que más se acerca al estereotipo de la mujer pobre de la época de Jane Austen –junto a Charlotte Lucas–: su objetivo en la vida es casar a sus hijas con un hombre con más dinero que ellas. El amor no le parece importante, porque una mujer “debe aprender a respetar a su marido”, cuidarle, no es necesario que le ame. En este sentido, se parece a la mejor amiga de Lizzie, Charlotte, que se casa con el señor Collins porque le da una casa y le permite dejar de depender de sus padres. No le ama, simplemente cumple el papel que le ha sido asignado como ama de casa.
 
Caroline Bingley y Lady Catherine de Bourgh pertenecen a la alta sociedad, y creen que eso les da derecho a menospreciar a los menos privilegiados. Caroline parece amable, pero en sus venas no corre sangre, sino puro veneno, y no duda en morder a quien sea para ridiculizar a las Bennet y conseguir sus propósitos: que su hermano olvide a Jane y que el señor Darcy se case con ella. Sin embargo, cumple los requisitos necesarios que una buena mujer de la época debía tener, o eso dice ella: sabe cantar, dibujar, tocar el piano, etc. Lady Catherine es como Caroline, con unos años más, más fortuna y más prepotencia. Tiene la certeza de que se debe alabar y complacer a su persona, y pobre del que le lleve la contraria… porque le menospreciará hasta límites insospechados. Desde el primer momento se hace evidente que Lizzie y Lady Catherine no se llevarán bien: la aristócrata ha encontrado la primera persona que no se doblega ante su presencia, y eso la encoleriza que da gusto. Deseosa de casar a su hija con el rico señor Darcy y amante de todas las buenas cualidades de las jovencitas de la alta sociedad, es otro claro ejemplo de cómo debía ser una mujer rica en los siglos XVII y XVIII.
 
Resumiendo, en Orgullo y prejuicio, Jane Austen nos presenta una sociedad dual: una con mujeres dependientes y domésticas, y otra de con mujeres fuertes e independientes. A mi parecer, esta obra fue escrita para denunciar de forma satírica lo que en aquella época se consideraba ideal: casarse por conveniencia económica. Jane Austen creyó en el amor verdadero –aunque no llegó a casarse–, y sus protagonistas y heroínas no podían ser menos que ella.
 
Cristina Velvet

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jueves, 24 de enero de 2013

Conclusiones de una Lectura Conjunta del libro Orgullo y Prejuicio





Hace algunos meses la administradora del blog ZONA EXCENTRICA, Judith, organizó una lectura conjunta del libro ORGULLO Y PREJUICIO de Jane Austen, en la que participaron varias lectoras y bloggeras. Aquí tienen algunas impresiones sobre la lectura realizada.




Impresiones de una Lectura Conjunta.

El año pasado, más precisamente en junio de 2012,  tuve la idea de organizar una lectura conjunta para mi blog, al ser la primera tenía ganas de que fuera con una novela que lo marcara, que furea especial. Y qué mejor hacerlo con una historia clásica que muchos ya conocen y que expresan su más ferviente admiración como lo es Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

Pero la verdad era que nunca la había leído y sabia de muchas blogueras,  incluso, la había releído más de una vez. Al principio me daba algo de miedo, aunque a su vez estaba segura de que no me defraudaría.

Y pues no me había equivocado, fue realmente muy grato conocer esta gran obra con dosis de intriga, romance y dimes y diretes en una familia sumamente particular y a su vez, como muchas.


Algunas de sus impresiones fueron:


Cuando empecé a leer y me encontré con una narración tan espesa y complicada para mí, ya que no estoy acostumbrada a ésta clase de lecturas, me empezó a dar miedo y se me hacía muy pesada. Leía y leía, pasaban las horas pero no pasaban las páginas, me desesperaba yo sola pensando en que tenía que devolver el ejemplar a la biblioteca, que la lectura conjunta terminaba en un mes y que no iba a llegar, pensé incluso en dejarlo cuando solo llegaba a la página 122, pero decidí darle y darme una segunda oportunidad gracias a todo el apoyo de mis seguidores, y que bien que hice. Una vez que pasada la página 150 me empezó a enganchar, hasta tal punto de leer todo lo que me quedaba en dos días.

Al final lo he devorado y una vez habituada a la forma en que la obra está escrita me fue muy fácil entender todo lo que en cada página sucedía.

Bichin del Baúl de lasLetras.




El libro se mueve entre prejuicios, orgullo y sobre todo malentendidos, lo cual solo hace reflejar lo absurdo de ciertos convencionalismos sociales que no permiten que se pueda actuar de una forma natural, sino más bien haya que leer constantemente entre líneas las reacciones, los gestos y las palabras de las personas dentro de esa sociedad. O que se juzgue positivamente, como en el caso de Wickham, más una facilidad de moverse con soltura entre la gente, que un carácter integro, aunque en principio resulte altivo como en el caso de Darcy. Porque se da más credibilidad a aquel que resulta más simpático o que mejor sabe venderse.

Orgullo y prejuicio es un libro que debe ser leído y que no se ha convertido en un clásico por que sí, sino porque tiene consistencia, una historia que acabará conquistando, y un reflejo de una sociedad rígida y de clases que Austen pone en evidencia.



Mi opinión:

Ya entiendo el significado de clásico, estamos frente a una obra que al ser de época no deja de atraparte y sorprenderte gratamente.

No es solo una historia de amor, es mucho más que eso, estamos frente a una sociedad de la cual las apariencias lo eran todo, el matrimonio en vez de ser algo con sentimiento y corazón, está basado en el interés económico.

No me fue difícil la lectura, pensé que se me volvería pesada pero se comprende perfectamente, no encuentras momentos en que te cueste comprender lo que sucede o sus descripciones.

Una historia que nos adentra en un mundo de sensaciones que a pesar de sus 200 años no puedes dejar de leer.

Diálogos exquisitos, paisajes muy bien narrados sin profundizar demasiado, personajes bien desarrollados, una narrativa que no tiene nada que envidiarle a las novelas actuales y una historia que te atrapa y que va madurando página por página.

Una mirada muy irónica de la sociedad británica de finales del 1800.

En definitiva, un clásico que no te puedes perder.



Pueden leer más reseñas en MusasCuenteras y Kika283Books.



Es increíble que una historia que se contara hace 200 años tenga tanta vigencia, tanta similitud en ciertos puntos en nuestra sociedad actual.  Austen ha sido toda una mujer arriesgada en una época tan “correcta”, pero no por eso fuera de lugar.

En un plano donde los hombres debían ser los héroes y las damas las sumisas, Austen los transforma en lo que son, seres reales, con sus virtudes y defectos, con una sociedad interesada pero en donde el amor lo puede por sobre todas las apariencias.

Un estilo virtuoso a la hora de narran donde nos va sumergiendo en las frivolidades y pensamientos de personajes tan diferente y atrayentes que no te dejan indiferente, paisajes atractivos y bien detallados que nos brinda una época de costumbre, emociones, amoríos y realidad.

Vale la pena que todo amante de la lectura conozca tan apasionante obra.

Judith, administradora del blog literario Zona Excéntrica.

Muchas gracias a JonairaCampagnuolo por invitarme a participar de este gran festejo y a Escribe Romántica por organizarlo!




Jonaira Campagnuolo
http://desdemicaldero.blogspot.com

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martes, 22 de enero de 2013

CONSEJOS PARA LA MODA AUSTERIANA

Por Loly P.
 
 
Enero 28, 1813.
Londres

Queridas damas de la sociedad inglesa de este buen año de 1813. Sería mucho pedir que los sastres de la French parasen por un tiempo de modificar la moda de le femme en honor a esta cansada y atribulada modista de Londres.

Pero es mucho pedir, amadas señoras, por lo que es de mi intención ayudarlas a saber cumplir con los modestos dictados de la moda centrándome en un especial cuidado en instruir a nuestras más jóvenes flores de nuestro jardín que pronto harán su debut; con lo que veré de gran interés incluir nociones para el vestir del buen marido.

Como dama de alta andadura en estos menesteres solo puedo decirles que comenzaré con las féminas, principal razón de este merecido manual que sin duda le ayudará a más de una a cumplir debidamente en los respectivos eventos de sociedad.

Son tiempos de grandes cambios en nuestros amados armarios, y es por ello que debemos tener siempre presente el conocer los tejidos de nuestras adoradas prendas con el fin de saber tratarlas como las joyas que son.

Los tejidos que se llevan para esta temporada serán en primer lugar el algodón, imprescindible para dar un paseo en Piccadilly en un buen día de sol. No olvidar un elemento indispensable como es el chal de cachemira para los días más fríos de nuestra amada tierra. Dejaremos para las reuniones en sociedad la muselina, una tela fresca y elegante que junto a unos guantes largos dará un toque de distinción.

En cuanto a las formas, queridas damas, recordar que las cinturas altas que tanto adoran los modistos franceses quedarán bien definidas con un bello adorno bajo nuestros firmes pechos, cubriendo siempre la parte correspondiente al final del corpiño bajo nuestro pecho y nunca más abajo. En cuanto al adorno es a buen gusto aconsejar un sencillo lazo para los días más relajados, sin olvidar que el color debe estar en armonía con nuestro tono de piel; ya que el escote, tanto si es redondo o cruzado, no deberá parecer el eslabón perdido entre nuestra cintura y nuestro cuello.

Para los cabellos, aconsejo recogidos con elegantes tirabuzones que estilizan la belleza al más puro estilo grecque, que podremos adornado con cintas y otras chucherías que las mujeres vemos bien en ponernos, aunque más de una vez he gritado de terror al ver alguna que otra dama con sobrecargados adornos a fin de llamar la atención. Algo que ciertamente lograron a coste de mi horrorizado corazón.
 


Para el buen vestir masculino, estos tiesos y presumidos sastres ingleses han sabido demostrar a los recargados franceses que la moda del buen galán es sin duda de origen inglés.

Han sido bravamente criticados nuestros hombres vestidos con colores sobrios, pero quien no sería sobrio frente a un papagayo francés.

No hay nada más bello a ojos de una dama que precie su vista, que un caballero bien vestido. Y bien cierto que es este hecho que expongo, pues estando tomando un té –permítanme la aventura- en casa de mi buena amiga escuché que dos de los caballeros más preciados por la sociedad londinense abandonaron Londres para pasar una breves días en las afueras de la atribulada ciudad. No diré sus nombres a modo de respetar su identidad, aunque más de una dama sabrá a quienes me refiero.

Como bien dijo una sabía dama “es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”; por lo que jóvenes damas no desperdicies la ocasión de conocer los buenos dictados de la moda masculina.

No hay nada más perfecto que un hombre vestido elegantemente con frac de paño que tan elegante hace la figura masculina, sin olvidar que deberá ser del mismo color que los pantalones que a buen acierto han tenido de imponer.

Frente a la sobriedad del traje hay que destacar los caprichos masculinos, tanto en colores como en bordados, que los caballeros consideran imprescindibles para sus adorados chalecos.

Recordar, para cuando seis abnegadas esposas, que la ropa de un hombre respetable ha de estar siempre impecable, partiendo desde el pañuelo que tan elegantemente adorna su cuello, como las botas o zapatos que terminan su atuendo.
 



Loly P.


NOTA DE LA AUTORA

En la web podréis encontrar información sobre la moda durante la época de Jane Austen. Os aconsejo los siguientes términos para utilizar en el buscador:

  • Orgullo y Prejuicio, vestidos y peinados.
  • Moda durante la Regencia.
  • Moda Neoclásica.
  • Moda Época Imperial.



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viernes, 18 de enero de 2013

Todos somos Orgullosos y Prejuiciosos





“Algún día alguien atraerá tus ojos, y entonces tendrás que cuidar lo que dices.”

Hoy me he puesto mi mejor vestido de fiesta para estar a la altura de la celebración organizada por Escribe Romántica. He adquirido los lazos más hermosos, he ceñido mi corsé, y sujetado mi cabello, adornándolo con pequeñas flores… 

En aquella época esas debían de ser las preocupaciones de cualquier mujer. 

Debían de ser buenas conversadoras, pero por sobre todo excelentes oyentes. Debían pintar, bordar, leer, tocar el piano… Y un sinfín de cualidades que fuesen capaces de atraer al hombre que pagase la mejor dote por ellas, y que por supuesto ganara lo suficiente al año como para que ellas no debiesen de preocuparse más por el resto de sus vidas. 

No podías rehusarte si tenías la dicha de que un caballero respetable pidiera tu mano. 

Pero eso no parecía estar integrado a la mentalidad de nuestra Elizabeth Bennet. 

Nuestra querida Lizzie… 

 La magnífica obra de Jane Austen, que ahora celebra sus 200 años, sigue cautivando a miles de lectores en todo el mundo. 

¿Cómo fue su experiencia con esta obra? 

Yo llegué al maravilloso mundo de Jane Austen hace como un año. Siempre me ha llamado la atención aquella época, puesto que creo que por esos años los sentimientos eran mucho más importantes en comparación a la actualidad. Te enamorabas. Eso era todo. No como ahora que incluso algunos condicionan su amor. Es verdad. 

Bueno, volviendo a Jane Austen… 
No había tenido la suerte de leer su obra. Las primeras páginas se me pasaron muy rápido; la forma en que ella escribía y la ironía con la que retrataba su propia realidad me cautivó hasta el punto en que luego acabé leyendo más de sus libros y de su propia historia. 

Jane no escribía más que de su propia realidad. Quizás por eso sus obras han cautivado a miles de personas hasta el día de hoy. 

Ella retrata de forma impecable la realidad en la que estaba inmersa. Aquella época en que el conseguir marido era la preocupación normal de cualquier mujer. Pero en Orgullo y Prejuicio nos encontramos con Elizabeth, quién probablemente tenía un poco de la personalidad de Jane Austen ligada a sus acciones… 

Porque seamos francas, nosotras mismas quienes nos estamos recién embarcando en el mundo de la escritura, aunque muchas veces no sea lo que deseamos, acabamos depositando parte de nosotros mismos en ciertos personajes de la historia. Creo que eso logra caracterizarlos mejor como personas… 

Para Elizabeth sus pequeños logros personales significaban más que cualquier otra cosa. El poder ver a sus hermanas felices, la lectura, la observación, y aquellas maravillosas conclusiones que lograba en cada momento, la hacen un personaje con el que muchos pueden sentirse identificados. 

 ¿Y Darcy? 

 Darcy… 

¿Qué podemos decir de él? 

Personalmente no lo odié al principio, como me ha sucedido con otras historias en las que no llega a simpatizarme de inmediato el personaje masculino. 

Darcy es diferente en tantos aspectos. 

Él solo actuaba de acuerdo a los principios, y bien dichos, los prejuicios que estaban arraigados a su clase social. 

Quizás Orgullo y Prejuicio no cuenta con la tensión integrada de las novelas de la actualidad, pero seriamos unos completos ciegos al no darnos cuenta de que la obra está muy por sobre muchos libros actuales. Orgullo y Prejuicio no necesita adornos. La historia se gana el respeto por lo que es, una verdadera historia de amor en la que el orgullo de Elizabeth unido a los prejuicios de Darcy, la convierten en una obra muy rica en experiencias de vida de aquella época, ¿y por qué no? En experiencias que siguen siendo útiles hasta nuestros tiempos. 

Porque seamos francos… 

Todos somos orgullosos y prejuiciosos… 


¡Que tengan un buen fin de semana!





Connie S. Black
Aspirante a Escritora
Sitio Web: Connie S. Black


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martes, 15 de enero de 2013

Música sin prejuicios


Por Mari Carmen Romero


En la época de Jane Austen, la música era parte fundamental de todas las clases. En el caso de la familia Austen, perteneciente a la ‘Gentry’ (aristocracia rural), no eran una excepción. ¡Cuántas veces hemos visto la importancia de los instrumentos en las novelas! Una dama ‘educada’ además de coser o hablar idiomas, debía tocar un instrumento. Así, Elizabeth Bennet debe mostrar sus dotes musicales delante de los invitados de Lady Catherine DeBourgh en Orgullo y Prejuicio, lo que da lugar a un diálogo de doble sentido donde Mr Darcy le asegura ‘que ninguno de los dos toca para extraños’.

Delante de conocidos o no, está claro que las damas debían de tener cierto dominio del pianoforte, por ejemplo, y más atractivas eran, si sobresalían al tocarlo. En el caso de Orgullo y Prejuicio, Lizzy no es de las más dotadas, pero no se obsesiona en mostrar sus dotes como su hermana Mary. Las damas o caballeros, podían tocar para deleite de los invitados en fiestas y reuniones, o poner la música a pequeños bailes o bien, incluso cantar ellos mismos. La propia Jane Austen, practicaba durante horas por las mañanas y solía deleitar a familia y amigos.

Tener instrumentos en esta época resultaba muy caro, e incluso, las partituras, resultaban muy costosas y difíciles de conseguir, por lo que generalmente, lo que se hacía era copiarlas a mano en cuadernos.

¿Pero qué música tocaban? En aquel momento, las corrientes dominantes eran el Clasicismo y el Romanticismo. El Clasicismo está dominado por la armonía y el control, siendo el piano y sus variantes, los instrumentos protagonistas de la corriente. Los autores principales son Haydn, Mozart y Beethoven. Éste último, aunque Clásico al principio, se decanta por el Romanticismo más adelante en su vida. Ésta segunda corriente, nos muestra una evasión de la realidad, una huída hacía la emoción y el sentimiento, con otros autores destacados como Shubert, Mendelssohn o Schumann. Aparte de las corrientes musicales, siempre quedaba la música tradicional o popular como los aires escoceses o irlandeses.

Las adaptaciones de Orgullo y Prejuicio han hecho un esfuerzo importante en el apartado musical. En todas ellas se muestra la importancia de los instrumentos como parte fundamental de la educación femenina, y juegan el mismo papel que en la novela. Se pueden escuchar tanto piezas clásicas como Las Bodas de Figaro (Mozart-versión 1995), o tradicionales (The Young Widow-2005). La versión del 1995 está compuesta por Carl Davis, y en su banda sonora original, predomina el Clasicismo (Canon Collins) y momentos muy románticos (Telling the Truth. La música de la versión de 2005 es uno de sus grandes rasgos. Compuesta por Dario Marianelli, con temas incluidos de Henry Purcell, se decanta por el Romanticismo, y la exaltación de las emociones. Ambas son buenos ejemplos para saber qué se escuchaba en la época de Austen.


Para finalizar, les dejo dos videos sobre la música utilizada en las películas de 1995 y del 2005 ¡Espero los disfruten!


Clásicas de la versión de 1995




Clásicas de la versión del 2005



Carmen es la otra mitad del Sitio de Jane. Gracias a su hermana Almudena, sintió, tras algún prejuicio, la magia de los libros de Austen y quiso compartir este amor. Es también la administradora del Salón de Té y de @SalonJaneAusten.




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lunes, 14 de enero de 2013

ORGULLO Y PREJUICIO: "Del papel a la pantalla"


Por Almudena Romero



Podemos entender la repercusión y la admiración que un escritor ha podido causar a generaciones de lectores desde la aparición del séptimo arte,  viendo en qué número sus obras han intentado trasladarse a la pequeña o gran pantalla. En el caso de Jane Austen queda más que patente este hecho ya que sus historias, que han encantado y seguirán haciéndolo a través del tiempo, también han servido de inspiración para la puesta en escena y posterior deleite de un público que deseaba poder dar forma a aquello que solo tenía cabida en su imaginación.

Varias han sido las obras de Jane Austen adaptadas para el cine y la televisión, y coincidiendo con el 200 aniversario desde que escribiera una de sus novelas más queridas, Orgullo y prejuicio, aprovecharemos estas líneas para hablar de la que ya hace más de setenta años comenzó el salto de la palabra escrita a la escena.

Orgullo y Prejuicio ha dado lugar a doce adaptaciones para televisión y dos para la gran pantalla hasta el momento, sin contar con las innumerables películas ‘inspiradas’ en la historia de Elizabeth Bennet y el Señor Darcy. De entre todas estas, puede que las más conocidas para el público actual sean la adaptación del año 1995 de la BBC para televisión, protagonizada por Jennifer Ehle y Colin Firth por un lado, y la película del año 2005, con Keira Knightley y Matthew MacFadyen como protagonistas por otro.

Si bien hay distintas opiniones sobre el grado de aproximación a los textos de ambas versiones, es indudable que su éxito de audiencia y taquilla atestiguan una vez más que el público desea fervientemente poder vivir por unos momentos conflictos humanos que hablan de pasiones y sentimientos que se hallan entre nosotros de forma atemporal.  Andrew Davies consigue con su miniserie hacernos sentir en una época distinta a la nuestra de forma tan amena y próxima, sin alejarse del texto original, que podemos llegar a entender cómo era esa sociedad hace dos siglos. Por otro lado, Joe Wright, que se centra en el romance con una visión muy particular del mismo aunque superficialmente, sin adentrarse en lo que subyace a la relación de los protagonistas, logra sin embargo hacer que el público sienta la desdicha de su protagonista y perciba la soledad del señor Darcy.


Sea cual sea la aproximación a Orgullo y Prejuicio no debe olvidarse que trata de relaciones personales, de desengaños y esperanzas, de una dura realidad atenuada por el ingenio y la capacidad de lucha y aceptación a un tiempo de sus personajes, en definitiva, de cómo la perseverancia y el arrepentimiento llevan a la consecución de los logros anhelados.



Almudena es una de las administradoras del Sitio de Jane y autora de sus ilustraciones,  Siempre ha querido dar a conocer los libros de Austen. Conoce su arte en www.almudenaromero.com




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viernes, 11 de enero de 2013

Reseña de ORGULLO Y PREJUICIO, por Nieves Hidalgo




ORGULLO Y PREJUICIO es, sin lugar a dudas, un clásico de la novela romántica.

Entre otras cosas, podemos destacar la estupenda ambientación de la época, las costumbres y la vida de las mujeres de entonces, siempre sometidas a las decisiones paternas y a la búsqueda de un marido adecuado a su status social.

La narrativa cuidada de la autora nos adentra en una sociedad donde las mujeres tenían poco que decir, salvo acatar los mandatos, pero con una protagonista, Elizabeth, inteligente y todo lo independiente que se podía ser en ese tiempo. Se vislumbra que la propia Jane Austen se rebelaba contra esa sociedad que constreñía los derechos femeninos a favor de los masculinos y lo refleja muy bien en el personaje de Elizabeth. Para la protagonista, lo esencial es ser ella misma, pensar por sí misma. No es, sin embargo, una muchacha arisca, todo lo contrario.

En este libro no vamos a encontrar una aventura azarosa, no hay capítulos trepidantes ni momentos de intriga o tensión como en otras novelas. Es una historia para leer con calma y recrearse en la identidad de cada uno de los personajes. Para ver, a lo largo de sus páginas, que no es oro todo lo que reluce, como sucede en la vida, pero con una historia de amor sensible y delicada.

Otro personaje a tener en cuenta es Darcy. Como en las novelas actuales, se nos muestra como un héroe orgulloso y hasta hosco, al que la vida no le ha tratado bien, aunque poco a poco vamos viendo su verdadera personalidad y acaba por parecernos sincero, atractivo y encantador.

La candidez de Jane esconde un alma repleta de misericordia por sus semejantes. Es un personaje amable, lleno de ternura y encanto con el que te solidarizas rápidamente. La amiga o hermana que todas desearíamos tener a nuestro lado en momentos difíciles.

La señora Bennet es, por el contrario, una mujer con la que no se congenia al conocerla. La clásica esposa que protesta por todo, con la cabeza llena de pájaros y preocupada más por conseguir buenos partidos para sus hijas, antes que pensar en que sean felices. Su relación con Elizabeth es tirante, a veces mordaz e hiriente. Jane Austen ha pintado muy bien ese tipo de mujer para la que, lo principal, es mantener el estado social y no dar qué hablar al resto del mundo, guardando las apariencias.

Estamos ante una novela que hay que calificar como excelente (sobre todo por la época en que se escribió y lo que en ella hay de la propia vivencia de a autora), con buenos diálogos y en la que se nos facilita el conocimiento de la aristocracia rural.

Es una lectura obligada.

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Reseña elaborada por la autora española NIEVES HIDALGO, escritora consagrada a la literatura y quién comenzó su camino de la publicación con la Editorial Ediciones B en 2008. En la actualidad, ha sacado al mercado ocho novelas y continúa su trabajo literario. Su Blog oficial es: 






¡Feliz Viernes!
Jonaira Campagnuolo
http://desdemicaldero.blogspot.com


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