Mi experiencia con la Fórmula Escribe Romántica

Por Alexandra Risley



A principios de 2012 decidí adquirir la Fórmula Escribe Romántica, deseosa de encontrar maneras de llamar la atención de las editoriales con mis manuscritos. Tratándose de un producto desarrollado por Lilly Cantara, con quien tomé el Coaching de Novela Romántica, estaba segura de que sería un tesoro para nosotras las escritoras noveles y que, sin duda alguna, me ayudaría a hacer brillar mis proyectos. Puedo decirles con gran dicha que me he encontrado con una maravillosa guía para quienes soñamos ver nuestras obras publicadas y que, hasta ahora me ha traído resultados que no me atrevía a soñar.

En la Fórmula ER he visto reflejados los errores más comunes que cometemos las autoras al momento de buscar quien nos publique, o al menos los míos. Leyendo cada página con avidez, me di cuenta de que mis mayores fallas eran las siguientes: la carta de presentación y el resumen. Casi nada, ¿verdad? Solía escribir presentaciones muy genéricas, de cinco o seis líneas, ofreciendo información insustancial que no me había preocupado por evaluar desde el punto de vista de un editor, tal vez creyendo que el contenido de 350 páginas iba a ser suficiente para explicar todos los aspectos de mi obra.

Tuve la oportunidad de evaluar la propuesta desde la perspectiva de una editora, de contarle los elementos más interesantes de mi obra, de ofrecerle detalles de mercado, de ahorrarle un poco el trabajo y de decirle lo que quería oír (sin que ello fuera mentira).

En pocas palabras, no hice una propuesta, hice una venta.

Los resúmenes que elaboraba anteriormente, además, no eran realmente resúmenes sino un conjunto de páginas donde quería, torpemente, dar hasta el último detalle de la trama y me detenía en detalles ceremoniales, como si el objeto de la valoración fuera mi prosa. Con la sinopsis práctica aprendí a destacar los aspectos más importantes de mi novela y a narrar de forma ágil los acontecimientos en tan solo tres páginas.

Por si fuera poco, tampoco había hecho una investigación de mercado exhaustiva para encontrar sellos editoriales que pudieran verse interesadas en mi obra. Indagué profundamente y descubrí que existen, y en gran cantidad, editoriales dispuestas a recibir manuscritos de los más variados subgéneros.

El Coaching de Novela Romántica con Lilly en 2011 también fue de gran ayuda. Con mi primera novela en mano, que dentro de muy poco verá la luz, evaluamos los aspectos más importantes de la obra, los personajes, el arco dramático, el desenlace y depuramos el manuscrito de todo aquello que no aportaba nada a la historia. Aprendí a manejar a mi favor elementos como la intriga de los primeros capítulos, el motor de conflicto y muchas otras herramientas que se quedaron conmigo para futuros proyectos.

Hoy, a mediados del mes de abril, con mucha alegría les digo que mi segunda novela
(cuya comercialización con las editoriales emprendí a mediados de febrero) me ha traído como resultado que tres editoriales se pusieran en contacto conmigo para mostrar su interés en la obra. Adicionalmente, he logrado un contrato con otra editorial para publicar mi tercera novela, de la que muy pronto podré hablarles con más detalle.

Todo lo anterior representa un logro del que no me he podido recuperar, tomando en cuenta que puse la palabra FIN a una novela por primera vez en agosto del año pasado.

Desde entonces no he parado de trabajar. Me convertí en una maquinita de fabricar historias, las cuales me he determinado a llevar al mayor número de corazones posibles. Es un compromiso que he asumido para honrar mi talento y mis sueños.

Aunado a ello, las técnicas que aprendí han sido, repito, determinantes para alcanzar estos resultados. Me he dejado asesorar por personas grandiosas a quienes admiro mucho y mientras escribo he empezado a pensar como una editora a la par que como escritora. Curiosamente, también he aprendido que no solo debemos enfocarnos en escribir novelas de 400 páginas; los relatos cortos también nos ayudan a llegar a las editoriales, como me sucedió con Ediciones Rubeo, que acaba de publicar la antología “Ese amor que nos lleva”, donde yo participo con mi relato “Esto no estaba en el guión”. Creo que es una manera muy efectiva de comenzar a darnos a conocer sin esperar a escribir la mega-saga de nuestras vidas.

Este aluvión de buenas noticias de parte de las editoriales me ha permitido además darme cuenta de muchas cosas. En primer lugar, de que saber escribir no basta. Como todo en la vida, para poder ver realizados nuestros deseos de publicar, debemos establecernos metas, contar con una buena estrategia y una tonelada de perseverancia.

También he despejado muchas de mis dudas sobre si las editoriales grandes, esas que publican los best-sellers, revisan su buzón de mail y miran en las propuestas que les enviamos. Ciertamente lo hacen. Tampoco tenía muy claro por qué algunas editoriales tardaban tanto en enviar una respuesta, más allá del volumen de trabajo o el número de solicitudes que reciben por mes: ahora al menos sé que, si tienes el gancho correcto y que, si tu propuesta les gusta, no tienes que esperar tanto tiempo.

De igual manera, puedo asegurarles que hay gente en el mercado editorial que cree en los autores desconocidos, sin importar si son multinacionales o pequeñas editoras. Hay un gran interés en conocer nuevas propuestas; en los temas audaces y en los estilos frescos, sin dejar de lado los principios básicos que definen la novela romántica. Créanme que en ningún momento me he sentido en desventaja con autoras reconocidas.

Creo que, si me preguntaran qué ha sido lo más importante de todo lo que he aprendido en este corto camino, diría que dejarse asesorar por quienes tienen más experiencia que cada uno de nosotros y tomarse esta profesión con la mayor seriedad, creer que sí puedes e intentarlo como si tu vida dependiera de ello. Mi esposo, que es conferencista y motivador, dice “todos tenemos que creernos la película de nosotros mismos si queremos ser exitosos en la vida” y yo creo que ese es un gran consejo.

Ahora sé que puedes tener las mejores ideas, unos conocimientos sobre el siglo XIX inigualables, una prosa deslumbrante, puedes incluso ser la hija del dueño de la editorial, pero si no crees en lo que haces, no vas a publicar ni en la gacetilla local. Debes escuchar consejos, educarte constantemente y verte a ti misma, o a ti mismo, como un maravilloso escritor a punto de ser descubierto.

He querido compartir este testimonio con ustedes y espero que pueda servirles de ayuda en su tránsito por este maravilloso camino, maravilloso a pesar de las dificultades. Muy pronto espero leer sus historias y que ustedes lean las mías.

Twitter: @AlexRisley
Facebook: Alexandra Risley
Blog: http://alexrisley.wordpress.com
Email: alexandrarisley@yahoo.com


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Publicado por Lilly Cantara

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3 comentarios:

  1. Muy interesante tu análisis. Suerte en esta carrera que has emprendido. Lydia Leyte

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  2. Que interesante!!!!! Enhorabuena Alexandra !!!!!

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