¿Qué hacer para romper la rutina?

Por Helena



Cultiva sólo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida. Elbert Hubbart
Antes de empezar la entrada de hoy quiero expresar la emoción que me da la publicación de la primera edición de la revista de Escribe Romántica. Este es otro paso hacia la apertura de la escritura romántica para autoras –y lectoras– de habla hispana. Espero que este movimiento cada vez se haga más y más grande. Nos lo merecemos.

El tema de hoy es la rutina y de qué forma me las ingenio para romperla. Creo que la única rutina que debe tener un escritor es escribir. Como buena creativa uso casi exclusivamente el lado derecho de mi cerebro, por lo tanto para mí la rutina es aburrida. Mi esposo, como buen ingeniero, tiene ese lado del cerebro casi virgen y entra en pánico con mi estilo de vida.
Cada día hago lo posible porque no sea igual al anterior. Lo único en lo que trato de ser disciplinada es en mi escritura.

Sí, soy un caos. Pero no hay un día aburrido conmigo –pobre excusa–.

Así como la rutina da orden y organización, creo que el caos da creatividad y astucia. Siempre le digo a mi esposo que nunca doy por sentado nada y siempre estoy alerta. Él responde:  “¡Por supuesto! Porque si no, no encontrarías ni tu computadora!”. Falso, siempre sé donde está mi computador. Y debo aceptar que tiene razón, soy desordenada. Lo único ordenado en mi vida son los archivos de mi computadora. Lo lamento. No tengo excusas.

Pero algo les puedo asegurar, cada día –como dije antes– es diferente para mí. Cuando trabajaba en la oficina y tenía un horario de trabajo, sentía que todos los días eran iguales. Quizá muchas de ustedes dirán que es algo psicológico, típico de una mente dispersa como la mía. Pero es verdad. Para quienes están a favor de este sentimiento, y que por necesidad y/o deber, tienen que estar en un trabajo donde la rutina las absorbe, no dejen que eso les suceda. La rutina mata la creatividad, y más cuando nos dejamos vencer por ella.

Cuando trabajaba bajo un horario fijo trataba de cualquier manera de que la rutina no me absorbiera. En mis horas de almuerzo salía a tomarme un café y observaba a la gente. Imaginaba escenarios y situaciones. También tomaba los momentos libres para anotar cualquier idea, por muy pequeña que fuese. Cuando tenía que viajar en el subterráneo me inventaba historias en mi cabeza. Allí sucedían encuentros, reconciliaciones y hasta terminaban relaciones.

Al llegar a casa trataba de hacer cosas diferentes y a diferentes horarios. Por ejemplo, nunca preparaba la cena a la misma hora –mi esposo casi moría de un infarto, para él la rutina es su medio natural de vida– bueno, hasta que se acostumbró a mí. Ahora, cuando sirvo la cena tres días corrido a la misma hora, me pregunta: "¿Pasa algo?".

Afortunadamente mi trabajo como diseñadora consistía en  hacer siempre algo diferente. Pero me agobiaban los momentos en que el día a día se volvía rutina: levantarse a la misma hora, salir de casa, llegar al trabajo, salir del trabajo, llegar a casa… Por eso trataba de hacer algo diferente –dentro de lo que podía– para no caer en esa rutina que me hacía sentir como un robot.

Siempre trato de estar alerta a lo que pasa a mi alrededor, invento historias en mi cabeza, no camino por el mismo camino de ida o regreso a casa, hago algo espontáneo, y trato de divertirme en lo que hago. Porque como lectora he aprendido que siempre la historia cambia cuando hay un giro inesperado de los acontecimientos.

Un abrazo y nos leemos la próxima semana

@OhHelenita

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Publicado por Lilly Cantara

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1 comentarios:

  1. Hola, Helena.

    Lo que dices es cierto, la rutina mata la creatividad. A veces creo que soy medio psyco, jajaja, porque también estoy pensando en las mil y un historias cuando pasa gente frente a mí. Es que no lo puedo evitar. Me pregunto cómo serán sus vidas, cómo se habrán enamorado; si acaso le sería infiel el uno al otro, si los habrán despedido del trabajo y por eso andan a tales horas por la calle. En fin.

    Creo que en algún momento leí un post en el que se referían a la importancia de la música. Por eso cuando estoy carente de creatividad, aún teniendo el ordenador frente a mí, enciendo la música que me evoca ciertas cosas y las manos vuelan.

    Además de la creatividad, lo complicado es el hábito de la escritura. Es tan difícil lograr ese hábito. Porque quisiera escribir y escribir; luego pasar a otra historia. El reto está en terminar la que empiezas, y más les vale a las musas aparecerse.

    Y enhorabuena por esa revista, me parece fantástico porque nos ayudará a todas.

    Un abrazo!

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