La concentración para escribir

Por Helena

Para reducir lo infinito a lo finito, lo inasequible a lo humanamente real, no hay más que un camino: la concentración. Théophile Gautier


Soy como un pájaro, y no exactamente porque puedo volar. Mi poder de concentración es nulo, cero. Y ya sé lo que están pensando, eso se traduce en que para escribir me tengo que “obligar” a concentrarme.


Cuando escribo, si no estoy enfocada, no logro mucho –mucho para mí significa, horas y horas de escritura. 


Quizá cada una de ustedes tiene diferentes grados de concentración. Conozco gente que se tiene que alienar para escribir: nada de ruidos, nada de música, nada de nada. Yo en cambio no me puedo concentrar si me aíslo, no puedo escribir porque el ruido de mis pensamientos no me lo permite. 


Como ya ustedes saben, escribo escuchando música, así me concentro en otra cosa aparte de mis pensamientos. Quizá soy tan desconcentrada que el ruido, la música, los colores, internet, los chat, el teléfono y la televisión no me molestan, justamente porque ya estoy desconcentrada. 


Sin duda la ventaja es que puedo escribir donde sea, sin importar las interrupciones. La desventaja es que quizá pueda tener más errores en el texto de lo normal, eso no lo sé porque me vuelvo loca si estoy en absoluto silencio. 


En mi cortísima carrera como escritora he estado investigando cuál es la manera más eficiente para escribir y el silencio no es lo mejor para mí. A veces, yo misma busco excusas para desconcentrarme. Reviso el teléfono o mis mails. O me levanto a prepararme un café. No puedo estar horas y horas sentada escribiendo. Puedo escribir por horas pero con interrupciones (la mayor parte de las veces autoprovocadas, debo confesar). 


Hay oportunidades en las que me doy cuenta de que estoy concentrada y, por supuesto, en ese segundo ya me desconcentro. Pero debo decir que tengo el súper poder de tomar el hilo de mi escritura como si no hubiese pasado nada. 


Lo que sí siempre trato de hacer, y me lo impongo como disciplina ­­–ya ustedes lo saben– es escribir todos los días, con o sin concentración. Creo fervientemente que cada escritor/escritora tiene sus “mañas”, la mía es auto interrumpirme eventualmente, quizá es la manera que tiene mi cerebro de tomarse un descanso entre párrafo y párrafo, entre escena y escena


Otra teoría que tengo es que mi cerebro es tan activo que tiene que interrumpirse porque tiene un “background” que está creando cosas nuevas. Y no crean que es solamente con los libros, me sucede lo mismo con los blogs. Aunque también debo confesar que no me sucede lo mismo cuando diseño, quizá porque mi cerebro descansa y drena durante todo ese proceso. 


A veces ­–y creo que le sucede a más de una– se me juntan tantas ideas en la cabeza que desearía tener un aparato especial para sacarlas de ahí y almacenarlas tal cual como están en un contenedor. Y si no pienso en las ideas, pienso en la revisión de mis textos, la publicación y/o cómo voy a hacerle publicidad. Es una de las desventajas de lanzarse a la aventura de escribir sola, tienes que estar pendiente de todo el proceso, desde que escribes hasta que publicas, eso, sumado a mi falta de concentración natural… Se pueden imaginar… 


A mi parecer –y que esto sirva de lección de vida– lo importante no es tener una técnica en especifico, es lograr tu metas de la manera en que tú seas más feliz, no importa si estas técnicas no se adaptan del todo a los métodos “regulares”. Yo, con mi falta de concentración, estoy orgullosa con lo que he logrado, y creo que al paso que voy no voy a cambiar la forma “poco ortodoxa” en la que trabajo. Al fin y al cabo creo que sí soy como un pájaro porque, además de mi falta de concentración, cuando escribo siento que puedo volar.


 @OhHelenita 
letrasmusicayamor.blogspot.com 
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Publicado por Lilly Cantara

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6 comentarios:

  1. Yo también escribo con música de fondo. Cuando se esta creando un personaje, hay que meterse en su piel y hay veces que es necesario un ayudita; como lo es la música. Suelo escuchar canciones que van acorde al estado de animo de mis personajes, me permite trasmitir mejor los sentimientos que siente el otro en ese momento. En la universidad solía estudiar con música y de ahí cogí el habito.

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  2. ¿Por qué será que me siento tan identificada contigo? Me gusta desconcentrarme para trabajar. me agobia el silencio. Siempre ha sido así, también me ocurre con la escritura.

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  3. También escribo con música, me ayuda mucho para inventar cosas, aunque necesito un ritmo que vaya con la situación...

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  4. Yo tengo dos hijos pequeños y un marido celoso. Asique, salvo que por un milagro ninguno de ellos este en casa, he tenido que acostumbrarme a escribir en el caos.
    Reconozco que necesito del ruido de la vida diaria para concentrarme.
    La unica vez que se me hace dificil escribir es cuando estoy muy compenetrada en una escena o en algo que un personaje quiere hacer, y alguno de mis hombres se me tira encima reclamando mi atencion.
    En cuanto a la musica, la uso cuando tengo que ecribir una escena muy particular con fuerte carga emocional. La musica me ayuda a plasmar las emociones en el papel.

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  5. Hola, yo escribo en cualquier parte, en el trabajo, el bus, sin embargo en casa me cuesta escribir. Anoto mucho en una libreta pero después cuando lo transcribo, me demoro porque empiezo a cambiar cosas y termina siendo un texto mutante pero el ruido no me molesta...cuando me concentro no escucho a nadie más que a mi cabeza así que aunque pase un tren a mi lado no me doy cuenta.

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  6. Hola: soy nueva por aqui.
    Me encanta tu artículo.
    No tienes idea de cuánto me identifico contigo, yo tambien diseño y doy clases además. No me gusta escribir en el trabajo porque siento que no le doy a mi escrito el espacio y la atención que merece. Para mi escribir es el momento más maravilloso que tengo en el día, en el cuál solo exitimos él y yo.
    Me gustan tus últimas líneas "cuando escribo siento que puedo volar", muchas veces me he planteado lo mismo solo que, desde mi mandera de ver las cosas. Es como soñar despierta; si no puedo soñar, simplemente no puedo vivir.
    Felicidades por éste blog.

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