Publicar mi novela romántica | ¿Y qué nombre le pondremos?


Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leído, porque sólo entonces puedo llamarlos míos.

Carlo Dossi

¡Me decidí! Envié mi manuscrito a un corrector. Después de las correcciones de mi amiga, sinceramente me asusté y decidí que era mejor enviarlo a corregir con un profesional. Sí, aquí empieza a doler el bolsillo.

Si decides enviar tu manuscrito a corregir, no te voy a mentir, no es económico pero es algo muy necesario, una inversión para llegar lo más cerca posible a la perfección y poder dar el gran paso de enviarlo a editoriales y/o agentes y/o editores con seguridad (eso sí, no sin antes registrarlo, de eso hablaré también).

Ahora bien, mientras espero el resultado de la corrección, empecé a investigar sobre editoriales, agentes, editores, páginas, blogs, que me guiaran en el proceso, que me dijeran cuál era el próximo paso a seguir. Nunca dejo de investigar. Las cosas no llegan por azar, todo llega por un proceso de investigación y acción.

Bueno, bueno, dejo de filosofar y les cuento algo muy interesante que encontré. En la mayoría de las fichas, cuestionarios y planillas que hay que llenar, o en las simples cartas que tienes que enviar, todos, pero absolutamente todos te preguntan por el nombre de la obra.

Detalle. No había pensado en EL NOMBRE (Léase con tono de desesperación y expresión de histérica).

Sentí algo muy parecido a cuando te vas de viaje y ya estás en el aeropuerto pero te das cuenta de que se te olvidó el pasaporte. ¿Cómo pude pasar por alto colocarle el nombre a mi libro? Pero no el nombre con el que lo tengo guardado en Mis Documentos, sino el nombre, el título, aquel que le voy a poner cuando lo lleve al registro, por el que se conocerá públicamente mi obra desde ese momento en adelante.

¿Qué es lo primero que los padres hacen al nacer su bebé? (Vamos, todos al mismo tiempo...)

Sí, ponerle un nombre. Tenía que buscar el nombre oficial, el nombre por el que, de ahora en adelante, llamaría a mi novela.

Cuando te preguntan acerca de un libro, tú te pones a explicar su trama. La pregunta inmediata que sigue es: "¿Y cómo se llama el libro?"

El Título del libro es tan importante como su trama. Es más, como diseñadora yo diría que, junto con la portada, es lo más importante. ¿Por qué? (Y aquí nos metemos en las profundas aguas del mercadeo...) Es simple, es lo primero que la gente ve al comprarlo.

Conozco a mucha gente que compra los libros por su portada y su titulo, y después de leer el resumen en la parte posterior del mismo, deciden comprarlo. Algunos ni siquiera leen el resumen, solo el título y la portada.

Ahora, y he ahí el dilema, ¿qué ponerle de título? Sin duda, el nombre de tu libro tendrá algo que ver con la trama, o con los personajes principales. Pero ¿qué tanto develar de la historia? Porque si vas a hacer un libro de misterio donde solo al final se sabe que el asesino es el mayordomo, no le vas a colocar el título “El mayordomo asesino”. O a una novela en donde la pobre muchacha de servicio que ha sufrido durante todo el libro resulta ser la hija del millonario, no le vas a colocar “La hija del Millonario”.

El título del libro (y lo digo como lectora y diseñadora) debería ser corto y fácil de recordar, de manera que sea fácil de recomendar.

¿Que de todo eso ya se ocupará la editorial? ¡Vamos! Tú escribiste el libro, por lo menos muestra algo de interés en luchar por un título que valga la pena y tenga valor comercial.

El título de mi libro fue escogido después de una ardua tormenta de ideas con una de mis mejores amigas (diseñadora y escritora también, así que ella es como su madrina), y aunque estoy feliz con el nombre que le puse a mi bebe, siempre tengo que estar mentalizada que cuando alguna editorial lo requiera, puede estar sujeto a cambios.

Debo confesar que me encanta el nombre que le pusimos, porque muestra exactamente la esencia de mi novela.

Pero igualmente, y este consejo lo doy como fiel creyente de que las afirmaciones se cumplen, siempre llama a tu manuscrito por su nombre (para eso se lo pusiste). No mi librito, o mi pequeño manuscrito. ¡No!

Y si aún no tiene nombre, ¿qué esperas? ¡Búscale uno ya! No importa que tu manuscrito sea un cuento de una cuartilla, lo que importa es que tenga un título y ese título tiene que ser impactante y quedarse en la mente y el corazón del comprador/lector.

Desde que mi amiga y yo lo bautizamos, yo llamo a mi novela por su nombre: Café y Martinis.

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Publicado por Helena Moran-Hayes

Autora de Café y Martinis, La chica de Los deportivos, la trilogía de fantasía urbana Un Nuevo Orden (Caín su primer libro ya publicado) y su más reciente proyecto de romance contemporáneo Eres Real de la serie Rosas y Encaje. Sus historias ya sean románticas o fantásticas están llenas de humor y de esa cotidianidad que hace que el lector se conecte con ellas de manera casi inmediata

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5 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo. El título es importantísimo en una novela por todas las razones que has expuesto. Para mí es lo más difícil de hacer, le doy mil vueltas hasta encontrar uno que me deje contenta.

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  2. El título es muy difícil, sobre todo para un libro. Con cuentos y poesías me surge de inmediato, pero cuando tengo que preparar algo para concurso siempre entro en pánico y después de que lo envío viene lo peor... ¿¿y si es el peor títulos elegido en toda la historia de la humanidad??

    Me gusta tu título. Te deseo muchos éxitos y que encuentres editorial!!

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  3. Voy a comentar una cosa muy curiosa que me pasa. Mientras medio mundo termina una novela y se devana los sesos buscando un buen título, a mí primero me llega el título como por iluminación divina y en base a ese título comienza la historia. Mi cerebro lo trabaja todo alrevez. Ah, y por cierto, está increíble el título de tu novela.

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  4. Ingrid, a mí me sucede exactamente lo mismo!

    Un beso

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  5. A mí me pasan ambas cosas: empiezo a escribir una trama, pero no tengo título, o viceversa. A veces ser escritora es un dolor de cabeza XD
    Me gusta Café y Martinis!

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