AMOR RÁPIDO Y FURIOSO

Por Helena

No ha lugar la razón contra la fuerza de la pasión. Francesco Petrarca
Esta última semana me he lanzado a un maratón de novelas románticas de escritoras no tan famosas que he bajado gratis al kindle (Dios bendiga al kindle). He disfrutado un montón de la experiencia y creo que me estoy haciendo un poco adicta.

Es interesante descubrir nuevos talentos (en inglés y español) y estudiar sus estilos, sus diferencias y semejanzas y hasta sus errores –me entró un “fresquito” (como dicen en mi país) darme cuenta que también tienen errores–. Pero de todos los libros que me he leído estas dos últimas semanas –5 libros– me he dado cuenta de que todos tienen algo en común, y que yo todavía no logro dominar en mis novelas.

Los protagonistas se enamoran en un día. Quiero decir, que en ningún libro de los que leí, el amor va creciendo poco a poco. No, el amor los golpea como un rayo. Incluso leí uno llamado Chocolate Kisses, su autora es Judith Arnol (está gratis en kindle para las que hablan inglés, puedes encontrarlo pinchando aquí para América y aquí para España) que literalmente se enamoran en un día. Todo sucede en un día y el final… bueno ya lo leerán. Pero solo pasa un día. Ese fue el más violento.

En la mayoría de las novelas románticas eso es lo que sucede. Se vieron, se enamoraron y fueron felices para siempre en menos de una semana. Yo personalmente no tengo problemas con eso. Sé que es ficción y respeto el estilo de escritura de cada quién. Y si hay más romanticismo concentrado, pues, mejor para mí. Esos encuentros en los que el protagonista se siente atraído de una manera casi incontrolable por la chica y ella siente todo su cuerpo vibrar desde el día uno. Me encanta.

Lo que me es más difícil de aceptar es que el galán le diga dos cositas dulces al oído y ya ella le diga que lo ama. Me gusta más cuando la cosa se pone un poco más difícil y él es el que cae rendido. Pero no me molesta de la otra manera. Hay amigas que me preguntan cómo me fijo en esos detalles. Para mí no son detalles y como escritora me gusta analizar los estilos de cada quien hasta encontrar el mío.

Quizá no he dominado bien el arte de “El amor rápido y furioso” porque así como en la vida real, me gusta el juego de la seducción. El preámbulo, el romance, la seducción antes del amor. Por eso creo que no he podido escribir relatos o cuentos cortos porque todo tiene que suceder más rápido de lo normal. Aunque después de estas lecturas me he dado cuenta de que, solo porque el amor llegue rápido no deja de ser emocionante.

Usualmente –y eso me da mucha risa– los pocos días que pasan los protagonistas juntos tienen más adrenalina, conflictos y sexo de los que una persona común y corriente puede tener a lo largo de toda su vida. Igualmente, leyendo estos libros me di cuenta de que me gustaría intentar escribir un libro donde el amor llegue como huracán y los protagonistas queden rendidos a él, y que todo pase en, no sé, una semana.
Sería interesante.

Creo que también puede ser un tema delicado, porque la trama tiene que estar bien pensada para no agobiar –o fastidiar– al lector. Como el último que terminé hoy, que los protagonistas asumían las intenciones del otro –que por supuesto eran las equivocadas– y nunca se comunicaban. Que eso te pase con el amor de tu vida que acabas de conocer y que por cosas de la vida lo ves todos los días –porque usualmente pasa así, se ven todos los días las 24 horas para enamorarse más rápido– no es muy sano emocionalmente.

Por supuesto llegó un momento en que yo quería asesinar a uno de los dos protagonistas y le gritaba a la pantalla: ¡Estúpido! ¿No le puedes preguntar? O: ¡¿No le puedes decir lo que piensas por una vez en tu vida, cretina?! Por cierto, en esa novela la protagonista tenía 28 años y era virgen, pero ese tema lo podemos discutir en otra entrada.

Personalmente creo que cuando una novela está bien llevada, no importa cuánto tiempo pasa, de hecho el lector a veces ni se da cuenta. Pero el escritor tiene que tener mucho cuidado de hacer que eso sea lo que el lector no solo ame, sino que desee que le suceda.

Un abrazo y nos leemos la próxima semana.

@OhHelenita

letrasmúsicayamor.blogspot.com 

https://www.facebook.com/HelenaMoranHayes
¡Comparte en Google+!

Publicado por Lilly Cantara

    Blogger Comment
    Facebook Comment

4 comentarios:

  1. Muy util. En lo q estoy escribiendo no pude evitar querer con muchisimas ganas q se besen!!! intente hacer q se seduzcan, funciono en dos capitulos pero en el 3º no aguante más! :P

    ¡¿No le puedes decir lo que piensas por una vez en tu vida, cretina?!
    me mato!! jajajaja

    saludos colegas! :)

    ResponderEliminar
  2. Me parece más interesante el que los protagonistas luchen contra esa atracción que sienten uno por el otro. Por ejemplo, que él piense que ella es una chiquilla descocada pero que se quede prendado del modo en que sonríe o un gesto menor, como la arruguita que se le forma entre los ojos cuando está molesta :-P
    Que el amor sea algo que no puedan evitar sentir pese a todo, y que se confiesen al final, cuando las pruebas han sido superadas.
    Las historias que transcurren en un sólo día, no me parecen creíbles. Ojo, es uno de mis detalles: quizás toda la historia sea poco creíble, pero si es romance contemporáneo y todo ocurre en pocas horas, no me lo creo.
    Me pasó lo mismo con "Ángeles y demonios", de Dan Brown: ¿todas esas idas y vueltas, la presión, los asesinatos, descubrir una conspiración en pocas horas? Por favor.

    Te recomiendo algo que me sirve a mí para cuando escribo relatos románticos: que los personajes ya se conozcan. Que hayan pasado un tiempo sin verse, o no, que se vean todos los días y en el relato te limites a narrar qué ocurrió de diferente para que uno de ellos o ambos se dieran cuenta de sus sentimientos.
    Eso de se conocieron, se gustaron, se confesaron su amor y se comprometieron para casarse, me suena a novela para adolescentes mal escrita. O a romance de adolescentes... de novela mal escrita :-P El amor que queremos en las novelas románticas, el que dura para "siempre" y lo supera todo, no se prueba en unas pocas horas.

    Besos!!

    ResponderEliminar
  3. A los personajes los mezclo, hago lo mismo, busco ese deseo de reencontrarlos, ya que antes le doy la oportunidad de disfrutar de un roce de labios o un beso apasionado de repente en un ascensor, llamando la atención del lector, y esperando que en ese encuentro, entre de nuevo en el juego.
    Saludos románticas... :)

    ResponderEliminar
  4. Yo ahora estoy escribiendo un novela romántica juvenil. He decidido dar un salto más allá y aparcar la histórica. Mis dos personajes andan flirteando, tonteando, he creado un clima de tensión sexual para mantener al lect@r esperando que ocurra el momento. Y ningugo es virgen como he leído de la prota de 28 añitos. Pero creo que el juego de la seducción y del saber que hay algo entre ellos, pero que no reconocen abiertamente enriquece la trama. Yo lo prefiero al aquí te pillo aquí te mato.

    ResponderEliminar