¿COMO USAR LAS COMAS ?

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En mi experiencia ayudando a escritoras a planear y escribir sus novelas, una de las primeras dudas que surgen es cómo usar las comas adecuadamente: dónde ponerlas y dónde quitarlas.

A mí me gusta mostrar diversos ejemplos y señalar cómo y para qué usan las comas los grandes escritores de ficción, porque la verdad es que no hay un a respuesta absoluta y definitiva. No existe un único modo de hacerlo, al menos no en el campo de la escritura creativa.

El uso de la coma es una poderosa herramienta y un factor importantísimo en la conquista de un estilo propio. Las comas nos dan la habilidad de controlar el ritmo de lectura de nuestro texto. Gracias a ellas podemos regular la velocidad con la que un lector recorre nuestras palabras. Podemos convertir su recorrido en un paseo, podemos hacer que corra, podemos hacer que brinque del susto, podemos calmarlo y relajarlo como si fuéramos hipnotizadores.

Las comas pueden ayudarte a caracterizar el habla de tus personajes, a diferenciar diversos registros a lo largo del texto; con ellas puedes construir suspense o precipitar una trama hacia su clímax.

Sus posibilidades son ilimitadas.

Por supuesto, existe una norma que debe usarse como referencia para no cometer errores que pudieran perjudicar la claridad de nuestro texto. La norma no es nada complicada y se puede estudiar en cualquier manual escolar básico de gramática.

Afortunadamente, nuestro idioma es muy flexible y nos deja un generoso margen de libertad para emplear nuestro sentido estético. Hay dos principios prácticos muy útiles que puedes tomar en cuenta a la hora de puntuar un texto:

  • Si una coma cumple una función específica en una oración (las dos funciones principales son aclarar el sentido de lo que se comunica y reforzar la expresividad de lo que se dice), puedes estar segura de que estará bien empleada.
  • Si crees que cuantas más comas uses, más bonito o profesional se verá el texto, es decir, si las utilizas como un adorno; o si crees que no las necesitas en absoluto, pues lo que escribes se entiende muy bien sin echar mano de ellas; en cualquiera de estos dos casos deberías revisar tus ideas y prestar un poco más de atención a cómo y para qué se usa la puntuación en tus libros favoritos.

Te propongo un pequeño ejercicio:

Toma una página que hayas escrito, duplícala en un nuevo documento y quítale cualquier rastro de puntuación (si no tienes nada escrito, puedes tomar una página de cualquier novela o libro de relatos).

Ahora lee el texto en voz alta prestando atención a las pausas naturales que haces para respirar. Notarás que algunas pausas son más largas que otras. Intenta distinguir entre ellas. Fíjate también si en alguna parte te ves obligada a detenerte para tragar saliva.

Repite este proceso varias veces hasta que sientas que el texto fluye naturalmente. Si puedes grabar tu voz mientras lo lees, mejor.

Lee nuevamente desde el principio, esta vez marcando las pausas largas con puntos y las pausas breves con comas, a medida que vas diciendo el texto. Separa los párrafos en los sitios donde te detienes a tragar saliva.

Cuando hayas terminado vuelve a leerlo, esta vez en silencio.

Admira el dibujo que van formando las comas al separar las distintas partes de tus oraciones.

Ese dibujo no es otra cosa que el mapa de tu respiración.

Felicidades, ya estás un paso más cerca de alcanzar tu voz de escritora, tu estilo personal.
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Publicado por Lilly Cantara

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3 comentarios:

  1. No lo podías haber expresado mejor. Es la primera vez que leo un consejo tan simple y eficaz como este sobre el uso de las comas.
    Saludos

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  2. Que bonita metáfora, la del mapa de tu respiración...
    :)

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