Estereotipos en la Novela Romántica


 
Kristel Ralston para Escribe Romántica
 




En ocasiones, quizá muchas, no nos detenemos a pensar de qué manera influye en la sociedad la reafirmación, que podemos hacer con nuestra pluma, de los estereotipos. Antes de continuar refirámonos sobre la definición de ésta palabra. Estereotipo: “Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”, RAE (Real Academia Española).

A lo que me quiero encaminar es expresarles la necesidad de analizar meticulosamente cada una de las cualidades y actitudes que atribuimos a nuestros personajes. Tanto femeninos, como masculinos, procurando que logren una evolución. Es más que un ejercicio, una responsabilidad con nuestros lectores.

¿Por qué? Al agitar una fibra tan delicada – los sentimientos del lector – nos convertimos en artífices de sus fantasías, vendiéndoles no solo la idea de que nuestra historia es buena, sino que por algún motivo, los personajes y sus vivencias son reales. Y es lo que convierte una novela en un éxito: La sensación de verosimilitud de la narración. Es ese éxito el que dará cuenta que nuestros lectores han asimilado nuestra propuesta literaria como válida. En este caso ya no solo están certificando nuestro prestigio y pluma, sino también nuestros personajes con sus características.

Después de leer una novela, gratificantemente bien narrada con héroes memorables, suele quedar una sonrisa (o la expresión que cada una recree). Y no solo eso, sino que nuestro cerebro, que ha vibrado con cada emoción y ha transmitido ciertos impulsos a diferentes partes de nuestro cuerpo, envía esas señales también a nuestro inconsciente. Y aunque a veces no queramos, en ese estado de la mente se bosquejan anhelos romántico en base a lo que se lee (lo cual no está mal ni fuera de lugar). No obstante, lo que preocupa es creer que esos estereotipos constantemente recreados en las páginas son del todo reales y correctos.

De lo anterior devienen las decepciones e ilusiones rotas con facilidad, porque se crean expectativas irreales y proyecciones en el otro (lector), tales como: La mujer bella (ya saben 90-60-90, aunque ahora hay una fuerte campaña mediática que de algún modo echa abajo esos estereotipos), el hombre perfecto, lo que debería hacer un hombre que verdaderamente ama a una mujer. Además también tenemos: Lo que debería ser una relación sexual satisfactoria, las palabras que son adecuadas en ciertas circunstancias del romance, etc.

Un ejemplo que solemos leer mucho: La mujer que con amor puede cambiar la esencia de otra persona; y su contraparte, asume por antonomasia exigencias en honor a ese mismo sentimiento. Ahora ¿Es esto real? La respuesta es: No. La esencia de una mujer y de un hombre jamás cambia, ni por amor ni por odio. Se modifican ciertas actitudes, ciertos rasgos, comportamiento, pero la esencia de un ser humano jamás. Porque de cambiarla, se convertiría en otra persona.

Por ello, invito a preguntarse antes de crear un personaje un par de asuntos: a) ¿Mi personaje de qué modo va a contribuir al lector, además de brindarle un rato de ocio y placer? b) ¿Este estereotipo que estoy mostrando es un referente que va acorde a mi forma de pensar, o lo estoy acomodando solo para “vender”? c) ¿Estoy consiguiendo que mis personajes evolucionen y muestren la ruptura de cánones preestablecidos, logrando darle al lector una visión de realidad y ya no tan solo entregándole una fantasía? d) ¿Soy consciente que ser escritora no solo implica divertir y vender, sino que conlleva una importante responsabilidad para con mi lector y su imaginario emocional?

Esta reflexión está llena de grises, puesto que sería muy ufano hacer una definición categórica sobre el modo en que los estereotipos afectan a la sociedad, a través de su reafirmación en las historias de las novelas. Pero sin duda, afectan. Sin embargo, les propongo pensar al respecto de los imaginarios románticos, profesionales y familiares que se ratifican, o se destruyen con el tiempo, y de qué modo cada sencilla frase o acción que escribimos puede influenciar a un lector.

Una palabra o una frase pueden cambiar una vida; de tantas formas. Pongámonos siempre en la posición del lector, al final, es a quien queremos llegar, cautivar, pero sobre todo cuidar y mantener. Tenemos una responsabilidad con ellos, y con nuestra conciencia de escritoras (indistintamente si somos expertas o nóveles).



¡Un buen día para todos!

Kristel Ralston

 
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Publicado por Sianny

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4 comentarios:

  1. Conseguir una evolucion de los personajes sin cambiar su esencia es, desde mi punto de vista, el gran trabajo de la autora. En segundo lugar, sería el saber transmitir lo que sienten los personajes, pero para conseguir tal sensiblidad es necesario crear unos personajes fuertes. DIFICIL PERO NO IMPOSIBLE.

    Interesante articulo Kriss.

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  2. Estoy de acuerdo con lo expresado por la autora, pero creo que si debiéramos adaptar los personajes a la realidad sin salirnos de ella, pocos se interesarían por leer nuestras novelas. Lo cierto es que una de las finalidades de la literatura es la evasión, y en un mundo donde todo parece gris, necesitamos de esos personajes capaces de hacer grandes cosas, de la ilusión de que la gente puede cambiar radicalmente su vida y de todo lo que la novela romántica (con estereotipos o no) ha sabido darnos. Por eso es tan complicado acabar de afirmar o refutar este artículo.
    Saludos.

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  3. El gran reto es construir un personaje que, partiendo de un estereotipo, nos dé una imagen de veracidad. En mi primera novela, "EL Fuego envuelve tu nombre", Amanda Cunha, la protagonista, es una mujer gruesa, alejada de la fñemina de pasarela Sin embargo, su físico está idealizado, ya que se destacan determinados rasgos que la hacen muy atractiva. Debemos crear personajes y situaciones que nos permitan soñar, y, a un tiempo, reflejar la realidad del pensamiento y del mundo actual. Difícil tarea.

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  4. Muy buen artículo, pero difícil. Creo que una de las cosas más importantes es llegar al lector, como tú dices. Debes hacer a tus personajes creíbles, pero somos todos tan distintos, que quizá un lector se identifique con él y sin embargo otro piense que no le gusta su carácter. Debes jugar con muuuchos aspectos...Ainsss complicado la verdad. Al menos para mí...

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