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¿Qué leer después de Cincuenta sombras de Grey?
Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.
Mahatma Gandhi
Hace una semana terminé de leer la trilogía
50 sombras de Grey (me la leí en 10 días), y hace una semana la comencé a leer otra vez.
Debo decir –como ya todas ustedes saben, mi opinión aquí es totalmente personal– que me encantó, y les voy a decir por qué.
Cuando uno empieza a leer un libro, uno debe tener una idea y ciertas expectativas sobre el mismo. Yo antes de leer cualquier libro trato de buscar reseñas y comentarios. ¿Por qué? Para saber qué esperar.
No puedes pensar que un libro de literatura erótica contemporánea va a tener un lenguaje rico y una estructura compleja. No. Es romance erótico. La trama se centra en el sexo. No en el amor (quizá este llegue, quizá no) pero el tema principal es la erótica. No el romance.
Es como esperar que un libro de
Isabel Allende tenga una escena erótica que incluya juguetes sexuales y/o sea explícita. Debemos saber qué leer de quién.
Con esta trilogía hice lo mismo. Investigué primero.
Usualmente me gusta leer libros de autores desconocidos que, de una forma u otra, han batido récords de ventas con sus libros. Quizá como escritora quiero descubrir qué es lo que hace a un libro tan especial que se convierte en un éxito.
Leí reseñas y críticas tanto favorables como desfavorables. Algunas de las desfavorables se quejaban de lo siguiente: párrafos muy cortos, abuso en las escenas de sexo, tanto que se tornaba aburrido. Excesiva ingenuidad de la protagonista. Lenguaje pobre. Y hasta una crítica porque la autora en cierto momento admitió que había escrito la mayoría del libro desde su teléfono en el tren vía a su trabajo.
Pues, más rápido me los quise leer. Esta vez más curiosa aún. Porque, vamos, una autora que logra hacer un bestseller de un libro que escribió en su celular debe ser un genio. Cuando muchas escritoras necesitan un ambiente controlado de ruidos, temperatura y hasta densidad de la superficie del cojín de la silla para estar cómodas y poder inspirarse.
También sé que esta escritora fue rechazada por mas de 15 editoriales, que no quisieron publicar su libro por el tema tan polémico.
Quise leerlo más rápido todavía.
Cuando lo terminé, quedé con una sonrisa en el rostro, y no por las escenas de sexo precisamente. Me sentí feliz por la autora, porque con un libro tan sencillo pudo sacudir parte del mundo editorial.
El libro es simple, narrado en primera persona desde su protagonista de 21 años. Punto a su favor. La autora escribe justo como una chica de veintiuno hablaría.
Sin duda hay muchas escenas de sexo y es así como se conectan los personajes. ¿Pero quién a los 21 años con un novio más allá de hermoso y multimillonario que te trata como una reina no desearía estar todo el día en la cama con él?
Esa idea puritana, arraigada especialmente en las lectoras hispanoparlantes –no todas por supuesto– me parece tan absurda. Yo leí
Juliette y
Justine del
Marques de Sade a los veintiuno, puede ser que por eso las escenas de sexo no me impresionan tanto. Esa literatura sí es fuerte. Por algo, se pueden imaginar, es la fuente del concepto de “sadismo”.
Lo que estas lectoras críticas en su puritanismo absurdo no alcanzan a ver, es la evolución emocional de los personajes. Como va cada uno creciendo y superando sus traumas y miserias emocionales. Hasta madurar como pareja, y también como individuos.
Y esa fue la parte que me enamoró.
Muchas lectoras juzgan y ven como un horror que los protagonistas lleguen al amor a través del sexo. Les tengo una noticia. Estamos en 2012. Así es como las relaciones se construyen –por lo menos en un 95%–. Lamento sacarlas de la burbuja romántica de que el hombre lleva flores y chocolates y a los 6 meses es que se dan un beso. Lo lamento, eso ya no existe.
El romance no se extinguió, solo se transformó y se adaptó a esta era.
Que sí es de párrafos cortos. No puedes criticar la manera de escribir de otros. A estas alturas del milenio, las reglas de escritura son tan amplias que no hay cabida para críticas cerradas.
Que si es en extremo simple, la autora escribe de la misma forma en que la chica habla y ve el mundo, y eso me parece genial.
Que si hay demasiadas escenas de sexo. ¿Cuánto es demasiado?
Que la protagonista es muy ingenua. Hay peores, créanme. Además, los niveles de ingenuidad no son medibles. Hay mujeres de más de 40 que son mucho más ingenuas que esta chica.
Creo que la chica, más que ingenua, es ignorante de un mundo que después acepta y disfruta.
Que si el sado-masoquismo es ¡oh! un tema delicado, y que no nos gustan ese tipo de historias. Maduremos. Que no nos guste no significa que sea malo.
Yo como escritora admiro a
E.L James, que con lenguaje simple y en contra de un sistema que juzga lo que no conoce, logró hacer de su obra un éxito sin importar el qué dirán. Defendió su trabajo, y creyó en su obra.
Por eso, desde mi punto de vista de escritora de mente muy amplia, la felicito y aplaudo.
Un abrazo
Nos escribimos la próxima semana.
Si aún no conoces de qué trata la historia,
aquí puedes leer los dos primeros capítulos de 50 sombras de Grey.
Si vives en España,
aquí tienes más información sobre 50 sombras de Grey.
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