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domingo, 1 de junio de 2014

The Evolution of the Romance Novel

The rapid rise of romance e-books has allowed the racy Fifty Shades trilogy to become a viral bestseller.
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The Evolution of the Romance Novel from POV.


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jueves, 11 de abril de 2013

La Sombra N° 51: Dominación y Sumisión

Por Irene de Westminster



Mi mano tiembla mientras escribo estas palabras, mi mente y mi cuerpo se niegan a aceptar lo que acabo de vivir. Toda una vida de experiencias sexuales no me había preparado para esto, y es que nada, nada habría podido predecir, ni siquiera hacerme intuir lo que sucedería esta noche en la que atravesé todas las barreras y dejé atrás todos los tabúes. Fue intenso, más que intenso, fue feroz, arrasador, casi brutal. Hermoso. Distinto. Y no es que no haya tenido noches, siendo como soy una soltera de 25 años con un estudio de doctorado recién terminado en la populosa y libre ciudad de Nueva York. ¿Importa eso acaso? Importa, si habéis decidido creerme, si estáis convencidas de querer escuchar mis confidencias.

¿Y bien? ¿Queréis o no penetrar en mis secretos? ¿Estáis sentadas al borde de las sillas? Pues repantigaos, nada de lo anterior es verdad, sólo ha servido para demostraros que la mera mención al sexo desenfrenado y “prohibido” atrae, vende, actúa como un imán. Big deal, ya lo sabíais, y si no, allí está como prueba el tremendo éxito de las 50 Sombras, la trilogía Crossfire y hasta el “Pídeme lo que quieras” de Megan Maxwell, por citar sólo tres de los bestsellers del último año.

Leer romance sin sexo es aburrido, un anacronismo, y aún el sexo tiene que ser picante, de alto voltaje, no sólo explícito sino también transgresor. O al menos eso dicen las editoriales (y las lectoras parecen darles la razón). ¿Por qué? ¿Lo habéis pensado? Pues yo sí y no tengo una única respuesta, no imaginaréis que soy alguna clase de socióloga o psiquiatra, pero podemos comenzar a esbozar entre vosotras, las lectoras, y nosotras, las escritoras, alguna clase de contestación.

El sexo despierta los sentidos y la sensibilidad, le agrega unos grados a las emociones, duplica la apuesta sentimental, provoca: interés, tensión, necesidad de aliviar ese fuego. Es parte innegable de cualquier relación romántica, la sal de la vida. ¿O no habéis deseado que “Orgullo y Prejuicio” contuviera al menos un beso?

Si el sexo, simple, caliente, pegajoso y tradicional, tiene calor suficiente como para que quememos un libro al leerlo, ¿por qué entonces esa necesidad de pasar a las prácticas sexuales alternativas, como las orgías, el dogging, el sado y demás, que adornan las novelas más exitosas de hoy en día? Tal vez el sexo, como recurso de la trama, ya está algo trillado y las lectoras buscan algo extra. Tal vez haya más de un poco de responsabilidad de las escritoras, que hemos abusado del sexo (jajaja, ¡ya quisiera yo!), ejem, me refiero a abusar dentro de una historia. Esto ocurre cuando la trama se acomoda en torno a las escenas eróticas y no al revés. El sexo se convierte en el “fin” de la historia y no en un medio. Tal vez la repetición de las mismas muletillas (“su miembro duro como una roca”, ya os hacéis a la idea) han cansado a las lectoras, que buscan algo más fresco y desestructurado.

O tal vez la apertura sexual que vivimos lleva a las mujeres a explorar nuevos rumbos, aunque sea en el mundo imaginario de las novelas. Entre las páginas se observa un exhibicionismo de taquicardia, sólo comparable al interés voyeurístico  (si se me permite la palabra) del lector. Da morbo espiar, de la mano del escritor, esas prácticas sexuales que no haríamos (o tal vez sí).
Pero, ¿es sólo eso? ¿Es válido decir que millones de mujeres se han reencontrado con la lectura de la mano del morbo y el voyeurismo?

No, seguramente no es sólo eso. Ya os estoy escuchando decir que detrás de las 50 sombras y sus sucedáneos hay una historia de amor. Me gustaría pues, analizar con vosotras esa historia.

Ya sabéis, el joven y apuesto ultra billonario que seduce a la pobrecita secretaria (“Pídeme lo que quieras”), empleada junior (trilogía Crossfire) o estudiantilla (“50 sombras”, “El infierno de Gabriel”). O sea, la historia de Cenicienta, tan vieja como la humanidad, una relación de poder donde la supremacía de él no es ya sólo económica y social (como lo era en la propia Cenicienta, así como en “Jane Eyre”, “Orgullo y Prejuicio” y tantos otros clásicos y no clásicos), sino que pasa a cubrir otros aspectos.

Toda relación es un intercambio y en el esquema romántico tradicional, el trueque consistía en poder y dinero a cambio de belleza y seducción. ¡Vaya si se construyeron historias así (y casamientos reales, jajaja)! Ahora los términos de la ecuación se muestran alterados y lo que seduce en la lectura es:

Dominación económica + Dominación social + Dominación laboral + Dominación psicológica + Dominación física + Belleza varonil que raja la tierra = Chica regularmente agraciada, aparentemente rebelde pero profundamente sumisa.

Dominación y sumisión, en todos los aspectos de la vida, no sólo BDSM. Ahora, ¿queréis decirme por qué, en pleno siglo XXI, las mujeres leen y suspiran por una relación más desigual que las que vivieron incluso mis abuelas? Es más que el amor, más que el morbo y el voyeurismo, más que la búsqueda del “macho alfa” que antropólogos y genetistas dicen que estamos preparadas “de fábrica” para buscar. Es un regreso a la época de las cavernas. Las lectoras comentan: “¿Dónde está el Eric Zimmermann de mi vida?” “¡Quisiera encontrar a mi Christian Grey!” ¿De veras hay alguien ahí afuera que desearía casarse con Eric Zimmermann o Christian Grey? ¿En serio? No me refiero sólo a las prácticas sexuales de estos protas, sino a la clase de relación que los libros nos proponen.

Volvamos al principio. Si soy una soltera de 25 años en la populosa y libre ciudad de Nueva York, ¿por qué pensaría que la relación ideal es aquélla en la que me sienta manipulada desde lo psicológico y lo afectivo, maltratada (golpeada, compartida) en el plano físico, apabullada en lo económico y social, acosada en lo laboral?
Vosotras tenéis la palabra.
Irene de Westminster es autora de “1 Plan para Amarte” (gratuita en https://www.smashwords.com/books/view/290969), un regency histórico con (¿por qué no?) algunos de los elementos recién analizados, elementos que se revertirán en el segundo libro de la historia (antes de que empecéis a criticar, jejeje). Su blog: http://irenedewestminster.wordpress.com/



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viernes, 17 de agosto de 2012

Por qué 50 sombras de Grey es tan exitosa




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¿Qué leer después de Cincuenta sombras de Grey?
Por Jonaira Campagnuolo



¿Qué decir de 50 SOMBRAS DE GREY que no se haya dicho? Debo reconocer que comencé a leer el libro con ciertos prejuicios, causados por la cantidad exagerada de reseñas y opiniones que ya me había leído sobre esta historia (un consejo: no leer más de tres reseñas sobre un libro, es contraproducente). Millones de lectoras lo adoran, pero hay unos cuantos que no lo digieren. Sin embargo, no pude evitar caer en sus redes, más por curiosidad que por otra cosa.

¿Qué encontré? Una historia romántica, entre una chica inocente que siente inclinación por conocer su sexualidad y un multimillonario con un pasado tormentoso que suele utilizar técnicas extremas para alcanzar el placer en el sexo. Si quitamos las escenas de sumisión/dominación que encontramos en la historia, nos quedaría un tierno romance casi juvenil, muy al estilo de Crepúsculo (historia que le dio vida a esta obra), pero sin vampiros: protagonistas bipolares, con un pasado tormentoso, amor, tensión sexual, etc., lo mismo que se puede encontrar en cualquier novela romántica juvenil. Lo que la hace diferente son las sesiones de “sexo duro” que (a mi criterio) ocupa una pequeña parte del libro. He leído novelas eróticas y la verdad es que 50 SOMBRAS DE GREY no me parece tan erótica como la pintan. Se pueden encontrar escenas más hot en novelas de Charlaine Harris, JR Ward, Karen Robards, Kresley Cole, Patricia Briggs y por supuesto en las de Shayla Black, por nombrar algunas. Sí hay sexo, pero hay que leerse casi doscientas páginas para ver algo "diferente".

 
A pesar de eso, ¿qué hace que
50 SOMBRAS DE GREY sea considerada erótica, o cómo dicen algunos "porno"? Creo que son las escenas de castigos (que están casi al final). Debo confesar que es extraño seguirle la pista a un romance tan bonito como el que viven Anastasia Steele y Christian Grey, y de pronto leer sobre los azotes. 

Sin embargo, y saliendonos del argumento, lo que realmente me llama la atención es la manera en que la autora logra alcanzar el éxito con esta novela. Después de leerla pensé mucho y me pregunté: ¿qué se requiere para lograr escribir un bestseller? (O por lo menos llegar cerca). 

Primero que nada creo que se debe contar con una obra EFICAZ. Sí, como leen, y con esto no me refiero al lenguaje, tiempos verbales, adjetivos, gerundios, acentos, repeticiones, etc., aquí hablo de un argumento interesante que enganche a un público específico; que tenga: Acción, Diálogo, una Trama sencilla, una Prosa activa, un Tema que despierte la intriga, y unos Personajes con los que el lector pueda identificarse. Pero además, es indispensable, que el escritor cuente con una: MARCA DE AUTOR.

En la FÓRMULA ESCRIBE ROMÁNTICA, Lilly nos explica: “Si eres dueña de una marca de autor fuerte, por más que nunca hayas publicado formalmente, la novela que presentes a editoriales o agencias será revisada bajo una luz completamente diferente”. Ella aquí nos habla de las editoriales, pero yo creo además, que eso influye también en los lectores. La forma en que ellos te ven, los atraerá o alejará de lo que publicas. 

E.L. JAMES, la autora de 50 SOMBRAS DE GREY, se valió de esta herramienta para impulsar su éxito. Ella, antes de sacar al mercado su novela, tenía tiempo en la web dándose a conocer como autora de FanFic, ya tenía un público objetivo ganado (lectoras que adoran las novelas de Stephenie Meyer, y quienes además, se inclinan por el romance erótico). Cuando conoces a tu PÚBLICO OBJETIVO: qué les gusta leer, cuáles son los modelos de personajes habituales por los que se interesan, qué tramas los conmueven, etc., es más sencillo desarrollar una historia que atrape a “ese público” y son ellos los que iniciarán el de boca en boca que te llevará al éxito, lo busques o no. 50 SOMBRAS DE GREY fue publicada primero en la web de manera gratuita con otro título y con algunas semejanzas a Crepúsculo, gustó tanto entre las lectoras que animó a la autora a ajustarle la trama y presentarlo a una editorial, logrando ganar su aprobación después de mucho esfuerzo. No les llevó solo una buena historia, les llevó lectores.

He notado que las opiniones negativas (en su mayoría) han sido desarrolladas por lectores que no son seguidores del género, que lo leen por saber de qué va este bestseller, por tanto, no entienden el motivo de tanto alboroto. O lectores del género que de alguna manera se sienten defraudados. Por ejemplo, quienes leen erótica pueden advertir que la carga de erotismo de esta novela no es tan intensa como en otros libros, pero puede ser lo suficientemente perturbadora para las románticas a quienes no les gustan las escenas de castigos o “sexo duro”.  

He hallado también algunas lectoras que se quejan por lo dominante, absorbente, manipulador y controlador del protagonista, sin embargo, suelo ver entre sus “lecturas preferidas” cierta adoración por los vampiros guerreros diseñados por JR Ward, o los de Lena Valenti, o los de Kresley Cole, y hasta en los de Cassandra Claire que me parecen tan, o incluso más dominantes que Christian Grey, y donde he leído escenas más perturbadoras de las que he podido leer en 50 SOMBRAS DE GREY.

Algo que he aprendido en mi corta andadura como “aprendiz de escritora”, es que no se puede complacer a todo el mundo, pero definitivamente, la MARCA DE AUTOR es una plataforma efectiva. Es necesario conocer el mar antes de lanzarse al agua, eso fue lo que hizo E.L. JAMES y le resultó muy positivo. Si esperamos que una editorial nos de todo su apoyo e invierta una cantidad considerable de dinero para promocionar nuestra obra y así vender millones de copias en el mundo, ser traducidos a varios idiomas y hasta alcanzar firmar contrato con reconocidas empresas de cine, debemos crear una base sólida que dé confianza y seguridad. Los tiempos son otros, la crisis es dura, los editores primero que nada son empresarios.

En conclusión: 50 SOMBRAS DE GREY es un romance bonito, con algunas escenas picantes que aportan un poco más de movimiento a la trama, pero inteligentemente presentada y promocionada. 





Jonaira Campagnuolohttp://desdemicaldero.blogspot.com

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jueves, 16 de agosto de 2012

Trilogía Cincuenta Sombras: Reseña




Por Grace Lloper



La trilogía "Cincuenta sombras", cuyo título es suficientemente significativo para estimular la lectura y fue maravillosamente elegido, ya que resume en dos palabras la oscura, complicada y misteriosa vida de Christian Grey, su protagonista masculino, está escrito en primera persona como si fuera la protagonista la narradora: Anastasia Steele, una joven mujer de 21 años, ingenua, inocente hasta casi rayar lo infantil y con nula experiencia sexual. Particularmente pienso que si hubiera estado narrado desde el punto de vista de Christian, un joven empresario millonario, misterioso y exitoso de 27 años, hubiera sido aún más interesante.




Las portadas de los tres libros no acompañan en espectacularidad al título de la trilogía, ya que son sencillas y no llaman especialmente la atención, por lo menos no como estamos acostumbrados en este tipo de libros. Si las vieras expuestas en la vitrina de una librería y no supieras de qué se trata, no las mirarías dos veces.


Cincuenta sombras de Grey es la primera parte de la trilogía, que continúa con Cincuenta sombras más oscuras y termina con Cincuenta sombras liberadas. Son libros de ficción romántico-erótico, muy bien organizados en capítulos y contados cronológicamente, con algunas retrospectivas a lo largo de la historia, sobre todo en lo que se refiere al pasado de Christian.
Quien espere encontrar en estos libros lo que el booktrailer nos hace creer, se llevará una completa y absoluta desilusión, en ese aspecto el libro es "mucho ruido y pocas nueces".




El tema BDSM que se relata es tan suave, tan

naïf, que si a algún lector le interesa el erotismo, pero no este tipo de prácticas, encontrará satisfactoria la trilogía de principio a fin. De todas formas es un libro de emociones fuertes, con un alto contenido en escenas eróticas, pero escritas con muy buen gusto y nada ordinarias. Pero el libro no solo se basa en encuentros sexuales entre los protagonistas, hay escenas de auténtica ternura entre ellos y muy románticas, por mucho que Christian se empeñe al comienzo en no aceptar sus sentimientos.

La autora utiliza un estilo informal de escritura, con un vocabulario simple y muy fácil de entender para el lector promedio, sin empleo de muchos simbolismos aparte del título, pero con el uso constante del doble sentido en las palabras y el abuso de la tecnología para contar la historia: gran parte del libro son mensajes de correos electrónicos entre los protagonistas.

En general es una historia bastante sencilla, sin enredos casi de ninguna clase hasta el tercer libro, en el cual la historia se complica con una intriga que hace que Anastasia tenga que enfrentarse al envenenado legado del pasado de Christian.

El estilo va dirigido a un público mayor de edad, poco proclive a escandalizarse por escenas eróticas explícitas y, según los medios, preferentemente femenino. El tema de la trilogía es el amor, así de sencillo, y en eso la autora fue completamente convincente ya que la evolución de los sentimientos de los personajes es evidente durante toda la historia, aunque el "enganche" haya sido demasiado rápido.

El final de los tres libros tiene bastante lógica, en los dos primeros te deja con ganas de leer más sobre los personajes tanto principales como secundarios, que también tienen mucha fuerza, y en el último existe una hábil construcción del desenlace, que deja al lector con la sensación de permanencia en la memoria, algo que es claramente visible por la repercusión que tuvo la trilogía en los lectores, tanto en aquellos a quienes la historia les ha encantado, como a otros que la repudiaron.

La información ofrecida en los libros es precisa, y a pesar de no existir hechos históricos no vi distorsión de la realidad en toda la narrativa y tampoco pude observar prejuicios del autor en relación a la historia ni eventos significativos que afectaran la veracidad de lo que pretendía hacernos creer, los hechos que la autora nos muestra son en la mayoría creíbles, lógicos y coherentes. Solo en el primer libro observé algo de incoherencia en la actitud de Anastasia: siendo ella tan inocente e inexperta, en vez de huir ante el extraño ofrecimiento de Christian, accede a sus demandas sin chistar, eso me hizo fruncir el ceño.

La trilogía en sí no es tan especial como nos hacen creer los comentarios, y en eso hay que tener en cuenta lo malo de crearse expectativas, y que al final la lectura no esté a la altura de lo que esperábamos. Creo que lo que hace tan atractiva esta historia es la fuerza del personaje de Christian, porque Anastasia si bien se adapta en todo momento, no tiene la personalidad suficiente como para convencernos ella sola.

Pero teniendo en cuenta las características básicas del género literario romántico-erótico, que no pretende en ningún momento ser una obra ganadora del premio Pulitzer, y la audiencia a la que la autora dirigió su obra, podría asegurar que el objetivo del libro se ha cumplido de principio a fin.

Sintetizando, la trilogía te mantiene en suspenso de un libro a otro, crea adicción, ganas de seguir leyendo y las escenas eróticas están a la altura de las circunstancias, al menos de quienes no esperan encontrar escenas duras de masoquismo y sadismo, porque no existen. Más bien es una situación de dominancia en retroceso y sumisión en aumento, aunque solapada.

En definitiva, si bien "Cincuenta sombras" es una trilogía entretenida, ligera, que nos sumerge en la vida de los personajes y nos hace querer saber más de ellos a lo largo de los tres libros, no ha resultado ser para mí la revelación que esperaba, quizás por las expectativas que me había creado. Pero me ha gustado leerla y creo que cumplió -incluso superó-, el objetivo de la autora: hacer fantasear a los lectores con una historia amena en la que el elemento principal es el amor, matizada con momentos de tristeza y felicidad, de pasión, de entrega, de compromiso, un poco de suspenso y mucha oscuridad en el pasado del protagonista masculino.

Si ya la leíste, espero que opines al respecto. Si todavía no lo hiciste, confío en que esta reseña te haya ayudado a decidirte, porque si bien puede llegar a gustarte… o no, seguro que por lo menos no permanecerás indiferente.

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¡Saludos amig@s!

miércoles, 25 de julio de 2012

50 sombras de admiración




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¿Qué leer después de Cincuenta sombras de Grey?


Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.
Mahatma Gandhi 

 Hace una semana terminé de leer la trilogía 50 sombras de Grey (me la leí en 10 días), y hace una semana la comencé a leer otra vez.

Debo decir –como ya todas ustedes saben, mi opinión aquí es totalmente personal– que me encantó, y les voy a decir por qué.

Cuando uno empieza a leer un libro, uno debe tener una idea y ciertas expectativas sobre el mismo. Yo antes de leer cualquier libro trato de buscar reseñas y comentarios. ¿Por qué? Para saber qué esperar.

No puedes pensar que un libro de literatura erótica contemporánea va a tener un lenguaje rico y una estructura compleja. No. Es romance erótico. La trama se centra en el sexo. No en el amor (quizá este llegue, quizá no) pero el tema principal es la erótica. No el romance.

Es como esperar que un libro de Isabel Allende tenga una escena erótica que incluya juguetes sexuales y/o sea explícita. Debemos saber qué leer de quién.

Con esta trilogía hice lo mismo. Investigué primero.

Usualmente me gusta leer libros de autores desconocidos que, de una forma u otra, han batido récords de ventas con sus libros. Quizá como escritora quiero descubrir qué es lo que hace a un libro tan especial que se convierte en un éxito.

Leí reseñas y críticas tanto favorables como desfavorables. Algunas de las desfavorables se quejaban de lo siguiente: párrafos muy cortos, abuso en las escenas de sexo, tanto que se tornaba aburrido. Excesiva ingenuidad de la protagonista. Lenguaje pobre. Y hasta una crítica porque la autora en cierto momento admitió que había escrito la mayoría del libro desde su teléfono en el tren vía a su trabajo.

Pues, más rápido me los quise leer. Esta vez más curiosa aún. Porque, vamos, una autora que logra hacer un bestseller de un libro que escribió en su celular debe ser un genio. Cuando muchas escritoras necesitan un ambiente controlado de ruidos, temperatura y hasta densidad de la superficie del cojín de la silla para estar cómodas y poder inspirarse.

También sé que esta escritora fue rechazada por mas de 15 editoriales, que no quisieron publicar su libro por el tema tan polémico. Quise leerlo más rápido todavía.

Cuando lo terminé, quedé con una sonrisa en el rostro, y no por las escenas de sexo precisamente. Me sentí feliz por la autora, porque con un libro tan sencillo pudo sacudir parte del mundo editorial.

El libro es simple, narrado en primera persona desde su protagonista de 21 años. Punto a su favor. La autora escribe justo como una chica de veintiuno hablaría.

Sin duda hay muchas escenas de sexo y es así como se conectan los personajes. ¿Pero quién a los 21 años con un novio más allá de hermoso y multimillonario que te trata como una reina no desearía estar todo el día en la cama con él?

Esa idea puritana, arraigada especialmente en las lectoras hispanoparlantes –no todas por supuesto– me parece tan absurda. Yo leí Juliette y Justine del Marques de Sade a los veintiuno, puede ser que por eso las escenas de sexo no me impresionan tanto. Esa literatura sí es fuerte. Por algo, se pueden imaginar, es la fuente del concepto de “sadismo”.

Lo que estas lectoras críticas en su puritanismo absurdo no alcanzan a ver, es la evolución emocional de los personajes. Como va cada uno creciendo y superando sus traumas y miserias emocionales. Hasta madurar como pareja, y también como individuos.

Y esa fue la parte que me enamoró.

Muchas lectoras juzgan y ven como un horror que los protagonistas lleguen al amor a través del sexo. Les tengo una noticia. Estamos en 2012. Así es como las relaciones se construyen –por lo menos en un 95%–. Lamento sacarlas de la burbuja romántica de que el hombre lleva flores y chocolates y a los 6 meses es que se dan un beso. Lo lamento, eso ya no existe.

El romance no se extinguió, solo se transformó y se adaptó a esta era. Que sí es de párrafos cortos. No puedes criticar la manera de escribir de otros. A estas alturas del milenio, las reglas de escritura son tan amplias que no hay cabida para críticas cerradas.

Que si es en extremo simple, la autora escribe de la misma forma en que la chica habla y ve el mundo, y eso me parece genial.

Que si hay demasiadas escenas de sexo. ¿Cuánto es demasiado?

Que la protagonista es muy ingenua. Hay peores, créanme. Además, los niveles de ingenuidad no son medibles. Hay mujeres de más de 40 que son mucho más ingenuas que esta chica.

Creo que la chica, más que ingenua, es ignorante de un mundo que después acepta y disfruta.

Que si el sado-masoquismo es ¡oh! un tema delicado, y que no nos gustan ese tipo de historias. Maduremos. Que no nos guste no significa que sea malo.

Yo como escritora admiro a E.L James, que con lenguaje simple y en contra de un sistema que juzga lo que no conoce, logró hacer de su obra un éxito sin importar el qué dirán. Defendió su trabajo, y creyó en su obra.

Por eso, desde mi punto de vista de escritora de mente muy amplia, la felicito y aplaudo.

Un abrazo

Nos escribimos la próxima semana.

Si aún no conoces de qué trata la historia, aquí puedes leer los dos primeros capítulos de 50 sombras de Grey.

Si vives en España, aquí tienes más información sobre 50 sombras de Grey.

@OhHelenita

letrasmusicayamor.blogspot.com

https://www.facebook.com/HelenaMoranHayes

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